Facebook no te muestra todo: te muestra lo que sos (o lo que cree que sos)

0
face

Abrís Facebook. Scrolleás. Y ahí están: las mismas caras, las mismas opiniones, las mismas broncas, las mismas certezas. Todo parece confirmar lo que ya pensás. No es casualidad. Tampoco es magia. Es el algoritmo trabajando para vos… y sobre vos.

Facebook no te muestra la realidad. Te muestra tu realidad editada.

por Redacción asistida por IA

El mozo que ya sabe lo que vas a pedir

Imaginá que entrás todos los días al mismo bar. El mozo te conoce. Sabe si sos de café fuerte, si odiás el azúcar, si los lunes estás cruzado. Un día, directamente deja de darte la carta. Te trae “lo de siempre”.

El algoritmo hace exactamente eso.

Solo que no es un mozo: es una máquina que aprende cada vez que frenás el dedo, cada vez que reaccionás, cada vez que te indignás.

Y ojo con esto: no aprende lo que decís que te gusta, sino lo que realmente consumís.

No te escucha: te observa

No hace falta que escribas nada.

Si mirás un video hasta el final, si te quedás más tiempo en una publicación, si volvés a un tema una y otra vez… Facebook toma nota. Silenciosamente.

Y decide:

— Esto te mantiene acá. Esto va de nuevo.

Lo que no mirás, lo que no comentás, lo que no confirma tu mirada… empieza a desaparecer.

Cuando la comodidad se vuelve encierro

Al principio, da gusto.

Todo te resulta familiar. Nadie te contradice. Todos parecen pensar como vos. Sentís que “la gente está despertando” o que “por fin se dan cuenta”.

Pero no es que todos piensan igual.

Es que dejaste de ver a los que piensan distinto.

Ahí nace la burbuja. No explota. No hace ruido. Se arma despacio, como una habitación acolchada donde nada incomoda demasiado.

La trampa más peligrosa: creer que sos mayoría

El algoritmo tiene una virtud y un defecto: te hace sentir acompañado.

Y cuando uno se siente acompañado, baja la guardia.

Empezás a creer que:

“Todos piensan así”

“Esto es lo que está pasando”

“El que no lo ve es porque no quiere”

Mientras tanto, a otro usuario —a diez cuadras tuyas— Facebook le muestra el espejo exacto, pero del otro lado.

Dos realidades. Dos certezas. Ningún puente.

Indignación, miedo y aplauso: el combustible perfecto

El algoritmo no distingue verdad de mentira. Distingue reacción.

Si algo te enoja, lo guarda.

Si algo te indigna, lo repite.

Si algo te reafirma, lo multiplica.

No busca informarte. Busca que no te vayas.

Por eso muchas veces sentís que todo está peor, que todo es urgente, que todo es extremo. La moderación no retiene. El matiz no viraliza.

Facebook y los +40: el truco que no se ve

En Facebook, donde la mayoría ya no nació digital, el truco pasa más fácil.

Muchos todavía creen que lo que aparece “es lo que hay”. Y no: es lo que te dejaron ver.

No es censura clásica. Es algo más fino.

Es mostrarte tanto de lo mismo que dejás de extrañar lo que falta.

Una realidad a medida… y una masa fragmentada

Antes discutíamos desde hechos compartidos.

Hoy discutimos desde feeds distintos.

Eso rompe algo esencial: la masa crítica.

Ya no pensamos juntos, pensamos en paralelo, convencidos de tener razón porque el algoritmo nos aplaude en silencio.

¿Se puede escapar? No del todo. Pero sí despertar

No se trata de cerrar Facebook ni de demonizar la tecnología.

Se trata de no delegar la cabeza.

Seguir a quien te incomoda.

Leer lo que no te confirma.

Desconfiar cuando todo parece demasiado claro.

Porque cuando una red social te da siempre la razón, no te está cuidando.

Te está entrenando.

Una última idea incómoda

Facebook no te manipula diciéndote qué pensar.

Te manipula eligiendo qué no mostrarte.

Y cuando eso pasa, la pregunta ya no es qué ves.

La pregunta es: ¿qué dejaste de ver sin darte cuenta?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *