La imagen de Milei retrocede en el último mes: las encuestas marcan un cambio de tendencia

MILEITAPADO

Distintas consultoras registran una caída de la aprobación y un aumento de la desaprobación en marzo. El promedio consolidado ubica al Presidente en torno al 43% de apoyo, con saldo negativo.

La secuencia de encuestas difundidas entre fines de febrero y marzo empieza a ordenar una misma escena desde distintos ángulos. No se trata de un estudio aislado ni de una medición atípica. La coincidencia es transversal: la imagen de Javier Milei retrocede y la desaprobación se impone como mayoría.

Management & Fit ubica la aprobación en 46,8% y la desaprobación en 50,7%. Es un corte que ya muestra saldo negativo y que, además, se apoya en un dato paralelo: la desconfianza (52,8%) supera a la confianza (47,2%). En el mismo relevamiento, casi la mitad de los encuestados declara no llegar a fin de mes y cerca de ocho de cada diez reconoce haber modificado sus hábitos de consumo. La evaluación de gestión aparece, en ese marco, asociada a condiciones materiales.

Pulso Research, que en febrero registraba una aprobación en torno al 44%, en marzo encuentra un desplazamiento más nítido: el 54% evalúa negativamente al Gobierno. El dato no se agota en el número. Por primera vez, crece la proporción de encuestados que atribuye al propio gobierno la responsabilidad por la situación económica, un indicador que en los primeros meses de gestión se mantenía más difuso.

En la misma dirección, la Universidad de San Andrés ubica la aprobación en torno al 45%, con una imagen positiva del 43% frente a una negativa del 51%. El dato complementario es el nivel de insatisfacción general, que alcanza el 61%. No es una variable estrictamente política, pero funciona como contexto: el clima social condiciona la lectura sobre la gestión.

Atlas Intel aporta la dimensión temporal. De una imagen positiva del 54% en diciembre, desciende a 45% en febrero, mientras la negativa sube de 42% a 50%. No es una oscilación menor ni un movimiento marginal: es una variación de casi diez puntos en pocos meses. En la serie más larga, la tendencia ya mostraba una pendiente negativa, que en marzo se vuelve más visible.

Zubán Córdoba registra un comportamiento similar. Si a fines de 2025 la aprobación se ubicaba cerca del 48,5%, los datos más recientes sitúan la desaprobación en niveles superiores al 54%. El cruce de ambos extremos —fin de año y presente— permite ubicar el cambio en el corto plazo, no como desgaste acumulado sino como variación reciente.

El índice de confianza en el Gobierno que elabora la Universidad Torcuato Di Tella no mide imagen en términos clásicos, pero acompaña la tendencia. En febrero marca 2,38 puntos sobre 5, con una leve caída mensual y sin recuperación significativa en la serie reciente. Es el cuarto mes consecutivo sin mejoras.

Las mediciones de Synopsis profundizan la brecha: 40,3% de evaluación positiva frente a 54% negativa; 38,4% de imagen positiva contra 57,5% negativa. La diferencia supera los quince puntos, ampliando lo que en otros estudios aparece más acotado.

En paralelo, los trabajos de Hugo Haime ubican un núcleo de apoyo estable en torno al 30%, pero advierten sobre la retracción de los segmentos más volátiles. Es ahí donde se registra el movimiento: no en la base dura, sino en quienes acompañaban con mayor elasticidad.

Tomados en conjunto, los estudios permiten construir un promedio consistente. La aprobación se ubica entre 42% y 44%, mientras que la desaprobación oscila entre 52% y 55%. El saldo negativo se mueve en una franja de entre 9 y 11 puntos.

La coincidencia no es menor. Cambian las metodologías, los tamaños muestrales y los momentos de relevamiento, pero el resultado converge. En todos los casos, la imagen negativa supera a la positiva. En todos, la variación se concentra en el último mes. Y en todos, la economía aparece como variable explicativa.

No hay, en los datos disponibles, estudios recientes que muestren saldo positivo. Tampoco hay divergencias fuertes que indiquen lecturas contrapuestas. Lo que emerge es una foto homogénea: la imagen presidencial entra en zona negativa y lo hace de manera simultánea en distintos relevamientos.

El dato final no es sólo la caída, sino su simultaneidad. Cuando consultoras con métodos, muestras y lecturas distintas llegan al mismo punto, deja de ser un indicador para convertirse en tendencia. Marzo no muestra un sobresalto: ordena un cambio. La discusión ya no es si la imagen cae, sino cuánto, a qué velocidad y con qué capacidad de recuperación. Ese es, desde ahora, el nuevo eje.