Colapinto acarició la hazaña en Shanghái: largará 12° tras un sábado de redención

La Fórmula 1 es, ante todo, una cuestión de centésimas. O, como le tocó padecer este sábado a Franco Colapinto en el Gran Premio de China, de apenas cinco milésimas. Esa fue la distancia ínfima que separó al piloto argentino de la gloria de la Q3, en una jornada donde el joven de 22 años logró sacudirse la incertidumbre del debut de temporada y demostrar que el asiento en Alpine le calza a la medida de su talento, a pesar de los vaivenes de un monoplaza que todavía no termina de convencer.
Tras un viernes para el olvido —marcado por un cambio de caja que lo dejó en las sombras—, el sábado de Franco en el gigante asiático tuvo sabor a revancha por partida doble. Primero, exhibió sus credenciales de largador en la carrera Sprint, remontando hasta el 14° puesto. Pero lo mejor estaba reservado para la clasificación oficial, donde el pilarense recuperó esa “tensión competitiva” que lo hizo irrumpir con fuerza en la máxima categoría.
De la agonía al aplauso de Briatore
La clasificación fue un ejercicio de templanza. En la Q1, cuando las papas quemaban y el cronómetro dictaba sentencia, Colapinto clavó una vuelta quirúrgica para meterse 9° y encender la ilusión en las madrugadas argentinas. Ya en la Q2, el registro de 1m33s357 lo dejó a las puertas del “Top 10”, superado apenas por un suspiro por Isack Hadjar y Nico Hulkenberg.
La imagen del final fue elocuente: un Franco cabizbajo, masticando la bronca del perfeccionista, siendo estrechado en un abrazo por Flavio Briatore. El polémico mandamás de Alpine, que no suele regalar elogios y ha sido crítico del argentino en el pasado, esta vez bajó al box para reconocerle la labor. Fue la “tercera caricia” del día para un piloto que necesitaba validar su jerarquía tras un 2025 de sequía técnica en el equipo francés.
Un tablero con acento italiano
Mientras Colapinto masticaba el sinsabor del 12° lugar, la historia grande de la F1 escribía un nuevo capítulo en la cima. Kimi Antonelli, la joya de Mercedes, se quedó con la pole position y se convirtió, a sus 19 años, en el poleman más joven de la historia de la categoría. El italiano encabezará un 1-2 de las “flechas de plata” junto a George Russell, relegando a nombres de peso como Lewis Hamilton y Charles Leclerc.
En el fondo del clasificador, las sombras se profundizaron para veteranos como Fernando Alonso y Checo Pérez, quienes largarán en las últimas filas, confirmando que el recambio generacional no pide permiso, sino que atropella.
La cita con los puntos
Colapinto partirá este domingo desde la sexta fila, compartiendo línea con Hulkenberg y con el objetivo claro de meterse en la zona de puntos, esa que tiene a solo dos posiciones de distancia. La carrera, que promete ser de alta degradación y estrategias cruzadas, comenzará a las 04:00 (hora argentina).
Para Franco, el desafío será transformar la desazón de esas cinco milésimas en el combustible necesario para volver a sumar. En el periodismo de oficio decimos que las carreras no se ganan el sábado, pero hoy Colapinto recuperó algo más importante que un puesto en la grilla: recuperó el respeto del paddock.