Suben los cheques rechazados y se tensiona la cadena de pagos en la economía real

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El sistema productivo argentino volvió a mostrar señales de tensión financiera. Durante los últimos meses creció de forma marcada la cantidad de cheques rechazados por falta de fondos, un indicador que economistas y bancos siguen de cerca porque refleja el estado de la cadena de pagos entre empresas, comercios y proveedores.

por Redacción asistida por IA

Según el último informe del sistema de pagos del Banco Central, en diciembre de 2025 se registraron 119.285 cheques rechazados por falta de fondos, el nivel más alto desde que existen estadísticas sistemáticas sobre este indicador. La cifra implica un aumento interanual superior al 200% respecto a los 39.000 rechazos registrados en diciembre de 2024.

El salto refleja un deterioro en la liquidez del sector productivo. En total, durante ese mes se compensaron 5,36 millones de cheques por un valor aproximado de $22,4 billones, dentro de los cuales los documentos sin fondos representaron 2,2% del total en cantidad y 1,6% en monto.

Aunque el porcentaje todavía es relativamente bajo, la velocidad del incremento encendió alertas en el sistema financiero.

La situación se vincula a varios factores que presionan sobre la economía real: costos financieros elevados, menor acceso al crédito y desaceleración del consumo en algunos sectores. En ese contexto, muchas empresas comenzaron a administrar su liquidez postergando pagos a proveedores o impuestos, una práctica que permite ganar tiempo pero que también aumenta la fragilidad del circuito de pagos.

El impacto suele sentirse con mayor intensidad en las pequeñas y medianas empresas (pymes). Este segmento depende en gran medida del cheque de pago diferido como instrumento de financiamiento del capital de trabajo. Cuando ese mecanismo empieza a fallar, la tensión se traslada rápidamente a toda la cadena comercial.

Los datos muestran además que la escalada se concentró en el último trimestre de 2025, cuando los rechazos pasaron de poco más de 92.000 en octubre a casi 120.000 en diciembre, marcando una aceleración del problema en pocos meses.

Para analistas del sistema financiero, la evolución de los cheques rechazados funciona como un termómetro temprano de la actividad económica: cuando las empresas comienzan a tener dificultades para cubrir esos compromisos, suele anticipar tensiones en la producción, el comercio y el empleo.