El sur tucumano bajo el agua: 400 familias afectadas tras un temporal de 145 milímetros

La naturaleza impuso su ley en la madrugada de este viernes. En un lapso de apenas cuatro horas, una descarga pluvial que alcanzó los 145 milímetros en las zonas de alta montaña transformó la geografía del sur tucumano, desbordando cuencas y anegando viviendas en un arco que afectó desde Villa Belgrano hasta Monteagudo. El saldo inicial arroja un número crítico: 400 familias damnificadas por el ingreso de agua y lodo en sus hogares.
La cronología del aluvión
El fenómeno meteorológico se desató a las 22:30 del jueves. Lo que comenzó como una precipitación intensa derivó rápidamente en una situación de emergencia cuando el arroyo Matazambi y el río Chico colapsaron ante el volumen de escurrimiento proveniente de los cerros.
Para la medianoche, el agua ya ganaba terreno en sectores de El Mollar, Santa Ana, Aguilares y Alberdi. “Muchas familias nos contaban que el agua ingresó de manera repentina mientras dormían. Fue todo muy rápido por la fuerte correntada”, explicó el ministro de Interior, Darío Monteros, tras coordinar las primeras acciones con el vicegobernador Miguel Acevedo a cargo del Ejecutivo y el ministro de Gobierno y Justicia, Regino Amado, .
Geografía del daño y asistencia
A pesar de la violencia del ingreso del agua, el reporte oficial del Comité de Emergencia trajo un alivio necesario: no se registraron víctimas fatales. Las evacuaciones preventivas realizadas durante la madrugada permitieron resguardar la integridad física de los vecinos, quienes comenzaron el lento retorno a sus hogares a media mañana, conforme el nivel de los cauces inició su descenso.
La respuesta estatal se centró en un operativo de saneamiento inmediato. Un contingente de 60 operarios, bajo la coordinación de Alito Assan, se desplazó hacia Villa Belgrano para iniciar las tareas de limpieza en viviendas y establecimientos educativos, operativo que se extenderá mañana hacia Santa Ana.
Prioridad en la infraestructura
Más allá de la asistencia social directa con alimentos y artículos de primera necesidad, la preocupación del Gobierno provincial se traslada ahora a la logística del interior. La intransitabilidad de los caminos rurales ha forzado la suspensión de clases en varios sectores, desnudando la fragilidad de los accesos educativos ante eventos climáticos de esta magnitud.
Con el desplazamiento del caudal hacia la zona de Monteagudo, el monitoreo de las cuencas se mantiene bajo guardia permanente. Para el sur tucumano, la jornada de hoy no es de calma, sino de una laboriosa reconstrucción sobre el barro que dejó la tormenta.