La historia de la bicicleta financiera

La bicicleta financiera o carry trade, la conocimos por primera vez con la tablita cambiaria de Martínez de Hoz y las tasas de interés positivas (porcentaje mayor que la inflación, incluso las pasivas, las que la entidad financiera abona a sus depositantes) con sus resultados negativos en la producción y en la distribución del ingreso, generando una deuda que pasó de menos de 8.000 millones de dólares con Isabel Martínez de Perón, a 43.650 millones de esa divisa al 10 de diciembre de 1983.
Persistió en gran parte del plan Austral (hasta la disparada del precio del dólar a fines de 1987) en que pese a utilizar para pagar los intereses de la deuda todo el superávit comercial acumulado en cinco años y medio de Alfonsín (unos 8.500 millones de dólares corrientes), la deuda fue de 61.530 millones de dólares al 9 de julio de 1989.
Continuó con el plan de convertibilidad de Cavallo hasta diciembre de 2001 en que la deuda fue al final de ese año de 88.259 millones de dólares. Según informa el INDEC, el stock de capitales de residentes argentinos en el exterior pasó de 54.936 millones de dólares a 137.806 millones en el mismo período, y la participación de los asalariados en el ingreso fue una de las más bajas de toda nuestra historia, del 29,6%.
Se aplicó a rajatabla en el gobierno de Cambiemos, que no bien asumió, devaluó nuestra moneda de manera tal que el tipo de cambio creció más que las tasas de interés, que el promedio de los precios y que los salarios, generando transferencias de ingresos de los asalariados y de los pequeños y medianos productores a favor de los sectores más concentrado y de los exportadores, para que en una segunda etapa, asegurar que las tasas de interés del país sean mayores que las nuevas depreciaciones cambiarias, propiciando el ingreso de capitales especulativos en una nueva versión de la bicicleta financiera de José Alfredo Martínez de Hoz y de Domingo Felipe Cavallo.
Fue propiciada y expandida por el BCRA de Alberto Fernández que generó la bomba de las Leliq y otros pasivos financieros por un monto de 22,7 billones de pesos (es en pesos, pero equivalente a unos 57.000 millones de dólares corrientes), que era el subsidio que le pagaba el BCRA presidido por Miguel Pesce, a las entidades financieras por tener bonitas sucursales y captar depósitos del público, y que nunca se empleó para nada.
Tras el desgobierno del Frente de Todos, asume Javier Milei para profundizar y extender el carry trade, la fuga de capitales y el mayor endeudamiento de toda nuestra historia, que es impulsado por el gran capital local, pero ahora socio menor del capital financiero de Manhattan que son los principales acreedores del país y, financian al capital local, e incluso participan en sus negocios.
Con Caputo-Bausili se potencia, por ejemplo, la inflación medida por el IPC del INDEC del año 2024 fue de 117,8% y el tipo de cambio oficial creció solamente un 21,6% (pasó de valer $ 851.- el 02/02/24 a $ 1.032.- el 30/12/24), trajeron dólares, los convirtieron en títulos en pesos ajustables por inflación (o por tasa de interés que fue similar) y ganaron más del 90% en dólares.
Repiten permanentemente el mismo mecanismo, por ejemplo, tras las elecciones del 26/10/2025, dado que el dólar oficial el 24/10/25 estaba a $ 1.521.- y el día 23/02/26 (4 meses más tarde) a $ 1.392.- (diferencia de vender dólares el 24/10 y comprar el 23/02 de 9,3%) Y encima en ese interín pusieron la plata en pesos en títulos públicos ajustado al 3% mensual promedio (40% TNA) le dio una renta financiera de no menos del 23% en 4 meses, cuando en los EEUU la tasa pasiva (que pagan los bancos) es de 1,92% anual.
Como resultado de esa política de atrasar el ajuste cambiario con respecto a la tasa de interés y los precios, tenés inflación en dólares y fuga de capitales. Según la Cuenta “Personas Humanas” del Balance Cambiario del BCRA del año 2025, residentes argentinos compraron U$S 38.806 millones (más de tres mil millones de dólares por mes) y lo mismo pasó en enero y en lo que va de febrero 2026 (compran unos 3.000 millones de dólares por mes, que extraen del sistema cambiario legal argentino).
El carry trade genera la anestesia social de una menor inflación al frenar el crecimiento del tipo de cambio, pero lo hace a costa de un endeudamiento tal, que devenga intereses que implican casi el 40% de todo el gasto público de la Administración Nacional. Como no se puede pagar, se colocan títulos públicos capitalizables (Lecap y Nocap) que pagan el interés al final y tornan la deuda en un crecimiento exponencial.
CAPITALIZACIÓN DE INTERESES
| TÍTULOS DEL TESORO | dic.23 | dic-25 | ene-26 | CAPITALIZACIÓN ene-26 |
|---|---|---|---|---|
| LECAP | 0 | 42.661 | 49.158 | 6.497 |
| BONCAP | 0 | 38.242 | 35.871 | -2.371 |
| TOTAL | 0 | 80.903 | 85.029 | 4.126 |
Nota: En millones de dólares. Fuente: Secretaría de Finanzas de la Nación
DEUDA BRUTA ADMINISTRACIÓN NACIONAL
| INSTRUMENTO | dic-23 | dic-25 | ene-26 |
|---|---|---|---|
| Moneda Nacional | 93.484 | 189.038 | 197.365 |
| Moneda Extranjera | 277.189 | 266.029 | 263.569 |
| TOTAL DEUDA BRUTA | 370.674 | 455.067 | 460.934 |
Nota: En millones de dólares. Fuente: Secretaría de Finanzas de la Nación
La deuda efectiva con el FMI es de 57.744 millones de dólares al 31/01/2026. Deben sumarse BOPREALES por 36.000 millones de dólares y tres Repos por 6.000 millones de dólares a enero 2026. La deuda real es de U$S 502.934 millones.
El gobierno se jacta de tener un superávit financiero en el mes de enero 2026 de $1.105.159 millones (aproximadamente 0,1% del PIB), producto de un resultado primario de $3.125.737 millones (superávit primario de aproximadamente 0,3% del PIB), y de un pago de intereses de deuda pública neto de los intra-sector público por $2.020.578 millones.
Pero no dice que ingresaron en divisas, que el presupuesto nacional lo contabiliza en pesos, por la concesión por 30 años de las cuatro represas del Comahue por $1.043.879,2 millones. Y tampoco que capitalizaron intereses, deuda financiada por los bancos, los agentes de Liquidación y Compensación (Alycs) y las compañías de seguros, por unos $5.982.700 millones (que la Secretaría de Finanzas de la Nación contabiliza en 4.126 millones de dólares capitalizables), con títulos de cada vez menos plazo (mayoría de vencimiento en marzo y abril de 2026) y a una tasa promedio del 3% mensual (anualizada en torno al 40%) contra una inflación promedio que el REM (Relevamiento de Expectativas de Mercado) estima en 22% para el año 2026.