El ejército invisible que custodia a los gobernadores

REDESLIKES

No son militantes. No son ciudadanos movilizados. Son perfiles. Cuentas sin rostro, sin biografía, sin pasado digital verificable que aparecen en bloque para aplaudir, replicar y amplificar. La investigación de El Ruido y CONNECTAS demuestra que el fenómeno no es episódico: alcanza a 23 de los 24 gobernadores en Instagram y a 15 en X.

por Redacción asistida por IA

Los datos son concretos. En una muestra inicial de 100 perfiles: 68 fueron creados entre 2024 y 2025; 81 tenían imágenes genéricas; 85 carecían de biografía; 35 fueron suspendidos por X en enero de 2026 por spam o automatización. En Córdoba, en un posteo analizado al azar del gobernador, 36 cuentas apoyaban en serie: ninguna tenía foto real ni identificación y 27 habían sido creadas en el mismo bimestre.

El Centro de Investigaciones y Estudios en Cultura y Sociedad (CIECS) del CONICET y la Universidad Nacional de Córdoba examinó 107 cuentas con software de análisis masivo. Clasificó como “alto” el nivel de sospecha en Córdoba, Mendoza y Salta; “medio” en La Rioja, Buenos Aires, CABA, San Juan y Santa Fe; “bajo” en Chubut. En nueve provincias la información fue insuficiente y en tres directamente no se pudo evaluar porque los comentarios están restringidos.

El patrón es reconocible. Fotos de banco de imágenes o generadas con IA. Nombres con secuencias numéricas. Creación concentrada en meses electorales. Actividad casi exclusiva en defensa del oficialismo provincial. Repetición de consignas. Interacciones sincronizadas. No predominan bots sofisticados sino cuentas manuales con identidad simulada.

La analogía es sencilla: si en un acto público se colocaran cien personas pagadas para aplaudir cada frase del orador, el aplauso existiría, pero el consenso sería una puesta en escena. En las redes el mecanismo es más silencioso. No se oye el aplauso: se mide en métricas. Likes, reposts, comentarios en cascada. El efecto no es ruido estridente sino ocupación del espacio.

Córdoba aparece como caso paradigmático. Presupuesto de publicidad oficial 2025: 38 mil millones de pesos, con 30 mil millones ejecutados hasta noviembre. Liderazgo en inversión en Meta, concentrando casi el 40% de la inversión histórica provincial desde 2019. Entre los proveedores figuran Iprospect Media y Carat Argentina, vinculadas al grupo Dentsu, y también Madero Media Group, cuyo titular, Fernando Cerimedo, admitió operar granjas de trolls en campañas asociadas a Javier Milei. Madero es accionista de La Derecha Diario.

La investigación no afirma que cada contrato financie cuentas falsas. Señala otra variable: opacidad. En 17 provincias la pauta oficial es secreta; en las restantes siete, el acceso es parcial. No hay listados completos de proveedores con detalle contractual accesible. De 24 pedidos de información, solo siete fueron respondidos y cinco lo hicieron de manera incompleta.

En Mendoza y Salta el patrón se repite: creación concentrada de perfiles, interacción casi exclusiva con el gobernador y bajo nivel de transparencia presupuestaria. En CABA, con un presupuesto 2025 superior a 76 mil millones de pesos, el nivel fue catalogado como medio. Allí aparece la consultora Epoge, con contratos en distintas jurisdicciones y cuestionamientos legislativos en Río Negro. También figura Smart Consumer, presente en múltiples provincias.

El efecto político es menos visible que una campaña de agresión. No se trata de atacar sino de rodear. Construir una atmósfera donde cada publicación oficial parece generar adhesión espontánea y masiva. No siempre cambia votos; sí mejora métricas. Y las métricas se exhiben luego como prueba de respaldo social.

Lo que a nivel nacional se consolidó durante el ascenso de Milei —ecosistema digital coordinado, amplificación constante, ocupación de agenda— muestra ahora una versión provincializada. No es una conspiración centralizada sino una metodología replicada: consultoras, pauta digital, amplificación en redes.

La democracia no se altera por un comentario falso. Se deforma cuando la conversación pública se puebla de apoyos artificiales que simulan mayoría y desplazan la crítica. Es un teatro sin escenario visible: el público no ve a los actores, pero sí el aplauso. Y en la política contemporánea, el aplauso medido vale tanto como el real. (Fuente: investigación “Likes bajo sospecha: la maquinaria de seguidores falsos de los gobernadores”, publicada el 23/02/2026 por El Ruido en alianza con CONNECTAS)