Encuesta: economía real, percepciones y paradojas del malestar

La información está basada en el Monitor de Opinión Pública – Febrero 2026 de Zentrix Consultora (relevamiento nacional con 1.002 casos realizado entre el 7 y el 18 de febrero de 2026)
por Redacción asistida por IA
La última edición del Monitor de Opinión Pública (Zentrix, febrero 2026) ratifica la persistencia de tensiones económicas y sociales en Argentina, con un fuerte malestar en el bolsillo de la mayoría de la población y dinámicas políticas complejas que no se reducen a un solo vector de evaluación.
El relevamiento, con alcance nacional y muestra ponderada por región y edad, ubica la percepción del poder adquisitivo como uno de los principales focos de disconformidad social. Un contundente 76,9% de los encuestados afirma que su salario no le gana a la inflación, incluso cuando más de un tercio de la población declara que llega a fin de mes o puede ahorrar.
Este dato coincide con múltiples coberturas periodísticas que sitúan alrededor del 75% al 78% de argentinos que perciben una pérdida de poder adquisitivo frente a la escalada de precios, con casi ocho de cada diez ciudadanos sintiendo que sus ingresos cotidianos quedaron atrás respecto del avance de los precios.
La presión sobre los ingresos se traduce también en cambios en la autopercepción social. Aproximadamente 51,4% de los argentinos se ubica en los estratos de clase media baja y baja, mientras que la clase media alta y alta es minoritaria en el relevamiento.
La percepción sobre la propia situación económica conserva un sesgo mixto: aunque casi un 36,6% califica su economía personal como regular o positiva, la mirada sobre la economía del país sigue siendo mayoritariamente negativa o cautelosa.
En el terreno laboral, los datos muestran que 17,6% de los encuestados o alguien de su entorno perdió el trabajo en los últimos 12 meses, un indicador que alimenta incertidumbres sobre la estabilidad de ingresos familiares.
Una dimensión explícita del informe es la percepción de los datos oficiales de inflación. Casi 60,1% de las personas encuestadas no considera que el índice de precios publicado por el INDEC refleje lo que viven cotidianamente, y hay un rechazo mayoritario a la intervención del Poder Ejecutivo sobre el organismo estadístico.
Este componente de desconfianza se entrelaza con la evaluación de dirigentes y de la política. Aunque la evaluación del gobierno a nivel general se mantiene en un equilibrio estrecho —con porcentajes similares de aprobación y desaprobación— el informe registra variaciones en la valoración de figuras públicas que sugieren una dinámica electoral fluida y contingente.
La lectura política de estos resultados indica que el malestar por las condiciones económicas no se traduce de forma mecánica en una condena categórica de la gestión, lo que sugiere que existe un segmento de la opinión pública que separa la evaluación del gobierno de su propia experiencia material. Coberturas recientes incluso señalan que la imagen de algunos líderes políticos puede mejorar aun cuando persiste un malestar económico generalizado.
En síntesis, el Monitor de Opinión Pública – Febrero 2026 describe un cuadro social signado por la presión sobre los ingresos reales, la sensibilidad al desempleo y la inflación, y una confianza en las instituciones estadísticas que se encuentra debilitada. Esa matriz de percepciones es un dato de contexto clave para entender no solo las tendencias electorales de 2026, sino también las prioridades de una ciudadanía que experimenta tensiones económicas profundas.