Sáenz denunció “aprietes” del PJ nacional para frenar la reforma laboral

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A pocas horas de que el Senado Nacional inicie el debate por la reforma laboral, el gobernador de Salta, Gustavo Sáenz, rompió el silencio y lanzó una dura acusación contra la conducción nacional del Partido Justicialista. Según el mandatario salteño, existen “amenazas de intervención” sobre las estructuras partidarias provinciales para disciplinar a los legisladores que decidan acompañar el proyecto del Ejecutivo.

Sáenz reveló que la estrategia de la cúpula del PJ busca quebrar cualquier intento de autonomía por parte de los gobernadores del interior. El mecanismo es directo: si los diputados o senadores de una provincia votan a favor de la ley, el partido a nivel nacional interviene la sede local, quitándoles el control de la herramienta electoral.

“Hay gobernadores y diputados que han sido hasta amenazados con que les iban a intervenir el partido. Es la única herramienta electoral que tienen muchos mandatarios”, afirmó Sáenz en declaraciones televisivas.

Como antecedente inmediato, en el entorno del gobernador citan el caso de Jujuy, donde el PJ fue intervenido tras el apoyo de la senadora Carolina Moisés al Presupuesto nacional. Se teme que el mismo destino sigan los distritos de Tucumán, Catamarca y La Rioja.

Convicción Federal: el bloque de la discordia

En el centro de la escena aparece el bloque Convicción Federal. Este espacio, integrado por cinco senadores que responden a sus respectivos gobernadores, se ha convertido en el “fiel de la balanza”. Para estos representantes, la reforma laboral no es solo una discusión ideológica, sino una necesidad económica para atraer inversiones en contextos de alta precariedad laboral.

Un escenario de máxima tensión

Mientras la Casa Rosada acelera las negociaciones con figuras como Luis Caputo y Diego Santilli al frente de la búsqueda de consensos, el kirchnerismo duro y la CGT preparan su contraofensiva.

  • La CGT: Convocó a una movilización frente al Congreso para presionar a los indecisos.
  • El oficialismo: Confía en que el pragmatismo de los gobernadores termine pesando más que el temor a las represalias partidarias.

La votación de este miércoles no solo definirá el futuro de las leyes laborales en Argentina, sino que también medirá el nivel de resistencia del peronismo tradicional frente a una liga de gobernadores que busca una agenda propia, lejos del mandato de Buenos Aires.