Reforma laboral: el Senado la convirtió en ley

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Con 42 votos afirmativos y 28 en contra, el Senado avaló los cambios de Diputados y cerró las sesiones extraordinarias con un triunfo clave para el Gobierno de Javier Milei. La nueva norma modifica licencias, indemnizaciones, convenios y huelgas, y genera división incluso entre los senadores tucumanos.

En el Senado de la Nación Argentina se sancionó la reforma laboral impulsada por el Ejecutivo, tras aceptar las modificaciones que llegaron desde la Cámara de Diputados de la Nación Argentina, entre ellas la eliminación del artículo 44 sobre reducciones de licencias por enfermedad. La votación final fue de 42 afirmativos frente a 28 negativos, con dos abstenciones.

La representación de Tucumán votó dividida: la senadora Beatriz Ávila acompañó el proyecto y emitió su voto a favor, en línea con el oficialismo y sectores dialoguistas; por el contrario, los senadores Sandra Mendoza y Juan Manzur se opusieron y votaron en contra.

Puntos centrales de la nueva ley:

Convenios colectivos y ultraactividad: se priorizan acuerdos por empresa o región por sobre los sectoriales y se elimina la prórroga automática de convenios vencidos.

Fondo de Asistencia Laboral (FAL): un mecanismo para asistir en pagos de indemnizaciones financiado con aportes patronales.

Indemnizaciones por despido: se mantiene la base de un mes de sueldo por año, pero se excluyen componentes no mensuales; se habilita pago en cuotas ajustadas por inflación.

Vacaciones: se permite fraccionarlas en tramos no menores a siete días, con notificación anticipada.

Banco de horas: acuerdos escritos entre empleadores y trabajadores para compensar horas extra, respetando descansos mínimos.

Trabajadores de plataformas: se crea la figura de repartidor independiente sin relación laboral tradicional.

Derecho a huelga: servicios esenciales y trascendentales deberán mantener niveles mínimos de funcionamiento durante protestas.

Blanqueo laboral: descuentos de hasta 70% de deudas previsionales para formalizar trabajadores informales, con incentivos fiscales para nuevos registros.

La sanción de esta ley representa uno de los logros legislativos más significativos de la gestión, pero también proyecta un escenario de debate político y judicial sobre su implementación y efectos estructurales en el mercado laboral argentino.