“Pensar se está convirtiendo en un lujo”

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Una reflexión sobre niños, celulares, televisión y lectura

En un mundo donde los dispositivos móviles rivalizan con los libros y la televisión por la atención de niños y adultos, la periodista Mary Harrington plantea una advertencia que invita a pensar: en nuestra cultura saturada de tecnología, la capacidad de concentrarse, leer profundamente y razonar podría estar convirtiéndose en un privilegio reservado para pocos.

Harrington, en su columna de opinión para The New York Times, recuerda su propia infancia en una escuela que priorizaba la lectura y el juego sobre el consumo audiovisual. Esa educación, dice, la dotó de una habilidad para pensar con profundidad que hoy resulta cada vez más rara en una época dominada por teléfonos inteligentes y contenidos fragmentados. Según investigaciones citadas en su pieza, las puntuaciones de alfabetización y la habilidad de mantener la atención han empezado a descender en varios países de la OCDE, particularmente entre quienes más están expuestos a pantallas digitales desde temprana edad.

Este fenómeno no solo es cultural, sino también cognitivo: diversos estudios recientes vinculan el uso intensivo de celulares y otros dispositivos con dificultades de atención y procesamiento profundo de la información, especialmente en niños y adolescentes. La tecnología que promete conectarnos y facilitar el acceso al conocimiento también compite con la lectura sostenida y el pensamiento crítico, dos habilidades fundamentales para el desarrollo intelectual y la participación informada en la sociedad.

En este contexto, la pregunta que emerge es crucial: ¿estamos sacrificando la profundidad del pensamiento por la inmediatez de los estímulos digitales? ¿Y qué implicaciones tiene esto para una generación que crece con pantallas en la mano? La columna de Harrington invita a reflexionar sobre cómo equilibrar entretenimiento, educación y desarrollo cognitivo en la infancia y más allá.

👉 Leé el artículo completo en The New York Times