PanPack cierra sus puertas tras 50 años y deja a decenas de familias a la deriva

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La histórica fábrica de bolsas de polipropileno, un pilar del empleo industrial tucumano, sucumbió ante la apertura de importaciones y la crisis de competitividad. Una pérdida que golpea el corazón productivo de la provincia y desata la incertidumbre en 225 hogares.

El paisaje industrial de Tucumán vuelve a teñirse de gris. PanPack, la empresa que durante medio siglo fue sinónimo de producción local y sostén de generaciones de trabajadores, ha decidido bajar sus persianas. La noticia, que comenzó a circular como un rumor temido entre los pasillos de su planta, se confirma hoy como una realidad devastadora: la imposibilidad de competir con los productos importados y una asfixiante deuda financiera marcaron el final de un emblema.

Para dimensionar el impacto, no solo se trata de una cifra fría de despidos —que algunas fuentes sitúan en 225 puestos directos e indirectos—, sino de la desarticulación de una cadena de valor que abastecía a los principales ingenios y citrícolas de la región.

El peso de la apertura y la falta de competitividad

El diagnóstico puertas adentro es claro: la apertura económica y el ingreso de mercadería del exterior a precios con los que la industria nacional no puede competir terminaron por asfixiar los márgenes de PanPack. A esto se sumó un proceso de convocatoria de acreedores y un atraso salarial que ya venía alertando a los operarios.

“Mi papá trabajó aquí 43 años y yo seguí su camino. Ver la planta así es ver caer parte de nuestra propia historia”, relata uno de los trabajadores. El cierre de PanPack no es un evento aislado; es el síntoma de una industria regional que hoy se siente desprotegida frente a los vaivenes de la macroeconomía nacional.

Un impacto que trasciende la fábrica

El cierre de una planta de esta envergadura genera un efecto dominó en la economía tucumana. PanPack fue, durante décadas, proveedora estratégica de 15 ingenios azucareros, lo que demuestra que cuando una pieza de este engranaje se rompe, toda la estructura productiva del Norte se resiente.

Desde el sector gremial y los propios trabajadores, el reclamo es de una profunda angustia. Muchos de los empleados denuncian que las propuestas de indemnización ofrecidas están lejos de lo que marca la ley, con ofrecimientos de pagos en cuotas que resultan insuficientes frente a una inflación que no da tregua.