Milei viene a Tucumán: ¿levantará la mano de Catalán, se mostrará con Jaldo o elegirá la distancia?

milevuelve

El dato político ya está en circulación: Javier Milei incluirá a Tucumán en marzo dentro de su denominado “Tour de la Gratitud”, la gira con la que busca agradecer respaldos electorales y consolidar presencia territorial. En ese mismo esquema estaba prevista Mendoza, pero la visita fue postergada. La reprogramación no es un detalle logístico: reordena prioridades y deja a Tucumán como escala estratégica.

El marco formal será el Foro Económico del NOA, organizado por la Fundación Federalismo y Libertad. Empresarios, discurso económico, clima controlado. La superficie del viaje es técnica. El trasfondo es político.

Porque en Tucumán no se analizará únicamente qué diga el Presidente, sino con quién se muestre.

Primer escenario: la foto con Lisandro Catalán. Presidente de La Libertad Avanza en la provincia, armador libertario y voz opositora frente al oficialismo local. Si Milei le levanta la mano, la señal será nítida: validación del liderazgo provincial y ordenamiento interno del espacio. Además, funcionaría como escenificación de reencuentro tras la salida —formalmente presentada como renuncia— de Catalán de su breve paso por el Ministerio del Interior. En política, las tensiones no se explican; se reemplazan por imágenes.

Segundo escenario: reunión o visita a Osvaldo Jaldo. En su entorno sostienen que la gobernabilidad exige bajar el tono de confrontación libertaria y trascendió que el propio gobernador se quejó en Casa Rosada por el hostigamiento de las fuerzas del cielo en la provincia. Si Milei se muestra con Jaldo, el mensaje será pragmático: la Nación prioriza acuerdos con gobernadores antes que internas partidarias. Sería la foto del equilibrio fiscal y político.

Tercer escenario: distancia calculada. Foro, discurso, salida. Sin bendiciones explícitas ni abrazos institucionales. Neutralidad estratégica. En un contexto donde cada gesto es interpretado como alineamiento, la ausencia de gesto también comunica.

El “Tour de la Gratitud” no es una gira romántica. Es construcción de poder. Y el hecho de que Mendoza haya quedado momentáneamente fuera del itinerario refuerza la centralidad de la escala tucumana. No es solo una visita más; es una escena con impacto en el tablero local.

Con Catalán, consolidación opositora. Con Jaldo, institucionalidad negociada. Con ambos a prudente distancia, control absoluto del relato presidencial.

Marzo todavía no llegó, pero el mensaje ya está en disputa. En Tucumán, la política no se mide por comunicados sino por fotos. Y la foto que elija Milei será, más que un recuerdo, una definición.