“La tergiversación de la doctrina”

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En su columna publicada el 25 de enero en El Cohete a la Luna, el analista Enrique Hidalgo propone un viaje claro y provocador a través de la historia de la doctrina Monroe, con el objetivo de mostrar cómo su significado original ha sido deformado con el paso del tiempo y con intereses geopolíticos que poco o nada tienen que ver con las ideas que la inspiraron originalmente.

Hidalgo parte de un texto del jurista tucumano José Nicolás Matienzo, escrito hace casi un siglo, para dejar en claro que si James Monroe —autor de la doctrina que lleva su nombre— regresara hoy, se sorprendería de cómo se ha usado su idea original. En 1823, la doctrina buscaba, ante todo, proteger las nuevas repúblicas hispanoamericanas de una reconquista europea, defendiendo que Europa no volviera a colonizar el continente y que Estados Unidos no intervendría en los asuntos internos de esas naciones.

Sin embargo, apunta el artículo, con los años esa doctrina fue reinterpretada —y en muchos casos tergiversada— para justificar intervenciones, presiones y políticas expansionistas. Desde el episodio de las Islas Malvinas en 1833, donde Estados Unidos no apoyó una postura argentina frente a la ocupación británica, hasta otros ejemplos del siglo XIX y XX —como disputas territoriales y arbitrajes impuestos por Washington—, lo que enunciaba inicialmente como principio de respeto y defensa de las repúblicas americanas terminó usándose como excusa para intervenciones y hegemonía política y económica.

El texto recorre los casos de la doctrina Drago, impulsada por Argentina en 1902 para evitar bloqueos europeos en Venezuela, y cómo incluso esa idea fue “emancipada” frente a la deformación de Monroe por parte de las potencias. En todos ellos, Hidalgo ve un patrón: una reinterpretación de principios fundacionales con el fin de justificar acciones de poder y control, y traza un paralelo con algunas actitudes actuales de Estados Unidos en la región —incluyendo las expresadas por líderes contemporáneos como Donald Trump— para sugerir que ciertas visiones dominantes de la política exterior estadounidense tienen raíces que vienen de lejos.

En resumen, el análisis propone que lo que originalmente fue una doctrina destinada a proteger soberanías y repúblicas latinoamericanas ha sido, a lo largo de más de dos siglos, reinterpretado para servir a intereses de poder. Esa historia no solo ilumina el pasado, sino que, en la visión de Hidalgo, ayuda a entender las tensiones actuales entre Estados Unidos y los países de América Latina, sobre todo cuando se observan discursos y acciones que muchos consideran una nueva forma de pretender “policía” hemisférica. (Fuente: Enrique Hidalgo – El Cohete a la Luna)

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