La CGT anunció un paro general

El anuncio de la CGT no es una huelga, es el último recurso. Al clavar el paro de 24 horas el mismo día que la reforma laboral aterriza en Diputados, Azopardo sacó la última carta de un mazo desgastado: la parálisis total como moneda de cambio. Ya no se discuten artículos; se discute quién tiene el poder real de la Argentina.
La apuesta de Azopardo: El factor transporte
El triunvirato de Octavio Argüello, Jorge Sola y Cristian Jerónimo (foto) sabe que las marchas ya no mueven la aguja en Balcarce 50. Por eso, la entrada de Roberto Fernández (UTA) al tablero cambia el juego. Sin colectivos, la reforma no se debate en un vacío legal, sino en una ciudad fantasma. La CGT se juega el “poder de veto”: si la ley sale con el país parado, el sindicalismo tradicional habrá firmado su certificado de defunción política.
El “Poroteo” del hambre: El mercado de pases legislativo
Para Javier Milei, la media sanción en el Senado fue la entrada; Diputados es el plato fuerte. El oficialismo no busca consenso ideológico, busca necesidad provincial. Martín Menem y Gabriel Bornoroni ya hacen cuentas: el número mágico de 129 está cerca, pero la estructura es de cristal.
La clave está en los bloques provinciales, donde el voto no es por convicción, sino por supervivencia contable. Estos son los nombres y bloques que hoy tienen el destino de la ley en sus manos:
- Los Tucumanos de Jaldo: El bloque Independencia (Javier Noguera, Gladys Medina y Elia Fernández) es el ejemplo perfecto. Tras el apoyo de Beatriz Ávila en el Senado, sus tres diputados son el “as en la manga” del oficialismo a cambio de alivio fiscal para la provincia.
- Innovación Federal: El bloque que responde a los gobernadores de Salta (Gustavo Sáenz) y Misiones (Hugo Passalacqua). Nombres como Bernardo Biella (Salta) o los misioneros alineados con el Frente Renovador de la Concordia son el blanco de la presión cruzada: Azopardo los llama para que rechacen; la Rosada los llama para que den quórum.
- El factor Vidal (Santa Cruz): Con los votos de los senadores Carambia y Gadano en contra, la mirada está puesta en el diputado que responde a Claudio Vidal. Santa Cruz es hoy una provincia en pie de guerra por los fondos mineros y petroleros; su voto es el más caro del mercado.
Los riesgos del choque de trenes
- Para el Ejecutivo: Una derrota en la Cámara Baja sería el fin de la mística de invencibilidad. Milei necesita que la ley nazca para que el “RIGI laboral” empiece a traccionar inversiones.
- Para las Provincias: Los gobernadores juegan al equilibrista. Si apoyan, cobran en la caja pero se incendian con sus gremios estatales. Si rechazan, quedan a la intemperie presupuestaria en un invierno que promete ser largo.
- Para la Calle: El protocolo de Patricia Bullrich enfrentará su prueba de fuego. No es lo mismo despejar una avenida que intentar que un país funcione sin transporte ni logística.
El fin de la diplomacia
La Argentina se asoma a un punto de no retorno. No se trata de “banco de horas” o “indemnizaciones”. Lo que se vota es quién manda. Si el Gobierno logra blindar el recinto y sacar la ley con el apoyo de los gobernadores “necesitados”, habrá domesticado a la última gran corporación del siglo XX. Si la CGT logra que el costo social sea inmanejable y la sesión se cae, el poder real volverá a mudarse de los despachos a la calle, con el olor a goma quemada como único programa de gobierno.