Gallardo sin red: cuando la segunda parte deja de ser épica

Argentinos expuso algo más profundo que una derrota: un River sin rebeldía, sin reacción y sin respuestas. La versión 2.0 del Muñeco ya no vive del crédito del pasado.
por Redacción asistida por IA
No fue solo el 1-0 de Argentinos Juniors. Fue la forma. Fue la escena completa. Un equipo que corre detrás de la pelota, que llega tarde a los duelos, que no pisa el área con convicción. Un equipo que parece no entender qué partido está jugando. Eso hoy es River Plate.
La derrota en La Paternal no abre una crisis: la profundiza. Porque el problema ya no es el resultado. Es la identidad. O mejor dicho, la ausencia de identidad. El River de la segunda etapa de Marcelo Gallardo no logra sostener una idea reconocible. No presiona como antes. No somete. No intimida. Y lo más grave: no reacciona.
Las segundas versiones rara vez son taquilleras. El regreso del Muñeco traía nostalgia y promesa. Pero el fútbol no se juega en VHS. Se juega en presente. Y el presente muestra un plantel que no responde a las consignas, que se desordena ante la primera adversidad y que transmite desconcierto.
Hay algo que se rompió. Antes River podía jugar mal, pero competía con carácter. Hoy ni siquiera eso. El equipo luce liviano, partido en líneas, sin peso específico en las áreas. No hay rebeldía cuando queda en desventaja. No hay fuego cuando el partido se escapa.
Gallardo ya no tiene el paraguas del “proceso”. Tampoco el de la reconstrucción. Hubo mercado, hubo tiempo y hubo respaldo. Lo que falta es funcionamiento. Y el crédito emocional no convierte goles.
Argentinos hizo lo que tenía que hacer: orden, intensidad y oportunismo. River, en cambio, volvió a ser una versión inofensiva de sí mismo. El contraste fue brutal.
El ciclo no está terminado. Pero el margen se achicó. Y en el Monumental, la paciencia nunca fue infinita.