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Osvaldo Jaldo, entre atuendos y máscaras, perfila la segunda mitad de su mandato. El “comisario” comarcano convive con el “dialoguista” de la Casa Rosada, mientras los libertarios empiezan a exigir definición: ¿aliado táctico o adversario a vencer?

Jaldo es, probablemente, el gobernador que más veces utilizó los atributos del poder. Bastón, banda, liturgia completa. Él les dice “atuendo”. Y no es una palabra al pasar. Los atributos provienen de quien los delega. El atuendo forma parte de quien lo usa. No es investidura prestada: es identidad asumida.

Entre esas definiciones que parecen de sobremesa pero no lo son, febrero se escurre con más agua y humedad que carnaval.

Tucumán atraviesa la segunda mitad del mes empapado, no de espuma festiva sino de clima espeso. La política también transpira.

Marzo no será neutro. El 1° la Legislatura abre sesiones ordinarias. El 8 también, en el parlamento, vence el plazo para definir al Defensor del Pueblo. Dos fechas pegadas. Dos movimientos que pueden ordenarse o cruzarse.

La pregunta ya circula sin necesidad de micrófono: ¿el ombudsman se define antes o después del discurso? No es agenda administrativa. Es señal de poder.

Hace cinco años, la elección del Defensor partió la fórmula gobernante. Cuando quien hoy ocupa el sillón de Lucas Córdoba avaló a Eduardo Lalo Cobos en detrimento de Fernando Juri Debo —bendecido porJuan Manzur— el PJ tucumano dejó de simular armonía. Fue el inicio de tiempos virulentos, enfrentamientos tormentosos y reacomodamientos que dejaron “vencidos triunfadores” y “ganadores descuidados”. Después vino la reunificación pragmática. La cicatriz, sin embargo, existe.

Por eso el cuándo pesa tanto como el quién. Si se resuelve antes del 1°, la apertura será exhibición de cohesión. Si se patea para después, el discurso quedará atravesado por lo que todavía no se animan a cerrar. En el recinto se sabrá si hay representantes o intérpretes.

Sucede que todo es más veloz y más expuesto. Las estrategias se chequean con IA, los discursos se moldean según tendencia y las alianzas duran lo que duran las máscaras de temporada. Pero el poder real sigue teniendo territorio, presupuesto y nombres propios.

Marzo empieza a escribir 2027.

Las votaciones recientes en el Senado de la Nación y en la Cámara de Diputados dejaron señales que el círculo rojo no ignora. En el Senado, de los tres tucumanos, sólo Beatriz Ávila acompañó a Javier Milei en la Reforma Laboral. Juan Manzur y Sandra Mendoza votaron en contra. Quedó flotando la incógnita: ¿la postura de Mendoza fue convicción pura o preservación estratégica ante números ya asegurados para el oficialismo? En política, la matemática suele explicar más que los discursos.

En Diputados, la baja de la imputabilidad mostró otro mapa. De nueve representantes tucumanos, sólo Pablo Yedlin se opuso. Siete acompañaron sin mayores diferenciaciones entre kirchneristas, radicales y republicanos. El bancario Carlos Cisneros optó por la ausencia. En el Congreso, la ausencia también comunica.

Jaldo juega a dos velocidades. “Comisario” comarcano puertas adentro, “dialoguista” en Buenos Aires. Sabe que los números son finitos y que si pretende atravesar sin sobresaltos la segunda mitad de su mandato necesita que Nación no lo destrate. No sobreactúa cercanía ni confrontación. Administra.

Las paritarias con los gremios estatales serán el primer termómetro serio. Hasta aquí hubo negociación sin estridencias. Pero cuando la necesidad aprieta, el margen retórico se achica. El bolsillo no entiende de equilibrios discursivos.

Seguridad

Y si de banderas se trata, Jaldo siempre enarboló la seguridad. No la invoca: la ejerce. En su lógica, el poder no se reclama, se ejecuta. Y seguridad es territorio de ejecución.

Sin embargo, este inicio de año le produjo malestares. El crimen de Erika, con una funcionaria judicial detenida, perforó el sistema. No fue un hecho policial más. Fue institucional. Cuando el delito roza tribunales, la conversación cambia de escala.

A eso se sumó el episodio de los supuestos patoteros rugbistas de Tafí del Valle. Tucumán volvió a la agenda central por razones incómodas. Dos casos distintos, una misma consecuencia: la provincia eyectada al foco mediático.

Para un gobernador que construyó identidad en el orden, estos episodios no son anécdota. Son examen. La seguridad no admite metáforas largas.

Milei de regreso

En marzo también regresará Javier Milei, invitado por la Fundación Federalismo y Libertad. Organización que durante años cultivó una estética plural y transversal que le permitió recibir subsidios estatales bajo esa narrativa amplia. Hoy ya no se disfraza. Tiene sello ideológico definido y lo exhibe sin rodeos. La careta cayó cuando dejó de ser necesaria.

La visita presidencial será algo más que una conferencia. Será foto política y señal estratégica. Los libertarios locales quieren saber si el gobernador es aliado táctico o adversario a vencer. Y el propio Jaldo deberá administrar esa lectura sin romper el equilibrio que necesita para gobernar.

Sucede que en esta provincia lluviosa todos los ríos parecen correr hacia el mismo mar. Pero el mar queda lejos. Queda en Buenos Aires. Y mientras el agua busca esa desembocadura, aquí la presión se acumula.

En marzo no todos los ríos llegan al mar…