El torniquete de Ganancias: el Gobierno ratifica el impuesto para blindar la caja

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Ante el riesgo de un desfinanciamiento masivo, la Casa Rosada notificó a los gobernadores que mantendrá el esquema actual del tributo. La decisión busca estabilizar las arcas federales y destrabar la negociación por la reforma laboral que se debatirá este martes en la mesa política.

por Redacción asistida por IA

En la política argentina, el pragmatismo fiscal suele sepultar las promesas de campaña. El Gobierno nacional ha decidido desactivar cualquier intento de modificar o eliminar el Impuesto a las Ganancias sobre la cuarta categoría, una jugada que, según reveló Infobae, tiene como objetivo central evitar un descalce financiero que pondría en jaque tanto el superávit de la Nación como la viabilidad de las provincias.

La notificación a los mandatarios provinciales llegó con la frialdad de los números: el desfinanciamiento no es una opción en un escenario de recaudación bajo presión. Al ratificar el statu quo del tributo, el Ejecutivo nacional le garantiza a los gobernadores —incluido el bloque del Norte Grande— la continuidad del goteo coparticipable, un recurso crítico para el pago de salarios y el sostenimiento de las administraciones locales.

La reforma laboral en el centro del tablero. Este blindaje de la caja no es un gesto gratuito. Funciona como el preámbulo necesario para la reunión de la “mesa política” convocada para este martes, donde el oficialismo nacional pondrá sobre la mesa su proyecto de reforma laboral. Con la certeza de que los fondos de Ganancias seguirán fluyendo hacia las provincias, la Casa Rosada busca ablandar las resistencias legislativas de los gobernadores y sus bloques en el Congreso.

El plan oficial, que cuenta con el impulso del ala técnica del gabinete, apunta a modernizar los marcos de contratación y reducir el peso de las indemnizaciones. Sin embargo, para que los gobernadores den el “visto bueno” político, el Gobierno debió primero garantizar la paz financiera. En los despachos de la Capital Federal se lee con claridad: sin Ganancias, no hay coparticipación; y sin coparticipación, no hay votos para las reformas estructurales.

Un equilibrio de suma cero. El mantenimiento del impuesto —que en algún momento fue el eje de promesas de alivio— se ha convertido ahora en el ancla que estabiliza la relación fiscal entre la Nación y los territorios. Para las provincias, aceptar la continuidad del gravamen es un costo político que prefieren pagar antes que enfrentar el abismo de un presupuesto sin ingresos garantizados.

Mañana se conocerán los alcances del borrador que el Ejecutivo llevará a la mesa de discusión. Pero la señal ya fue enviada: el ajuste se hará sobre las estructuras de contratación y no sobre la recaudación impositiva. En un tablero donde los recursos escasean, la permanencia de Ganancias es el precio que todas las partes parecen estar dispuestas a pagar para que el sistema siga funcionando, mientras la reforma laboral asoma como el próximo gran desafío parlamentario del año.