El dilema de Milei: ajuste récord, inflación persistente

En una columna publicada en Infobae, Ernesto Tenembaum plantea que, pese al ajuste más profundo en décadas, el gobierno de Javier Milei no logra perforar el núcleo inflacionario. El interrogante ya no es solo económico: es conceptual y político.
por Redacción asistida por IA
El planteo central es directo. Si la inflación —según la doctrina que inspira al oficialismo— es un fenómeno estrictamente monetario, la fuerte contracción del gasto, el freno a la emisión y el equilibrio fiscal deberían haber producido una desaceleración más contundente. Sin embargo, Argentina sigue exhibiendo una de las tasas más altas del mundo.
Tenembaum subraya esa contradicción. El Gobierno sostiene que ejecutó el mayor ajuste de la historia reciente, pero los precios continúan corriendo por encima de lo esperado. El tipo de cambio oficial no se disparó y la emisión está bajo control relativo. Entonces, ¿por qué la inflación no cede al ritmo prometido?
El artículo sugiere que el problema podría no ser solo de instrumentos sino de diagnóstico. La economía argentina arrastra inercia, indexación, recomposición de márgenes, tarifas atrasadas y expectativas desancladas. Aun con disciplina fiscal, esos factores pueden mantener presión sobre los precios durante más tiempo del previsto.
La comparación histórica agrega tensión. Otros gobiernos lograron desaceleraciones más rápidas tras programas de estabilización —aunque con contextos distintos y, en muchos casos, con anclas cambiarias o acuerdos de precios más explícitos—. Aquí, el oficialismo eligió un camino de shock fiscal sin un esquema integral de coordinación de expectativas. El resultado es un proceso más lento y socialmente costoso.
El desafío, entonces, no es solo bajar la inflación, sino explicar por qué la teoría aplicada no produjo los tiempos prometidos. Allí radica el núcleo del debate: si el problema fue la herencia, la implementación o la premisa conceptual.
Ese es el punto que deja abierto la columna: la economía puede ajustarse por decreto, pero la credibilidad y las expectativas requieren algo más que convicción ideológica. Requieren resultados sostenidos. (Nota completa publicada en Infobae)