Coudet quiere brillar como lo hizo en el césped de Núñez

Tras su huella como volante campeón, Eduardo Coudet vuelve a River con el desafío de trasladar al banco la intensidad y el protagonismo que lo distinguieron como jugador. De la banda derecha al corralito técnico, la expectativa es reeditar una identidad ganadora.
En el cambio de siglo, cuando el Monumental sostenía una cultura competitiva innegociable, Coudet se convirtió en una pieza estructural. Llegó en 1999 y debutó el 15 de agosto de ese año en la victoria 2-1 ante Rosario Central. Desde entonces asumió la banda derecha con despliegue, lectura y determinación.
Disputó 179 partidos entre 1999 y 2004, marcó 27 goles y entregó 49 asistencias. Fue un volante con llegada, pero también con criterio para administrar ritmos. En el River de Ramón Díaz primero, y luego en el de Manuel Pellegrini, su rol fue constante: amplitud para abrir defensas cerradas y agresividad para pisar el área como un delantero más.
Su ciclo incluyó cinco títulos locales: Apertura 1999 y Clausura 2000, 2002, 2003 y 2004. Hubo un paréntesis en Europa, pero regresó para completar una etapa que lo consolidó como referente de un equipo dominante en el plano doméstico. No fue un intérprete secundario: fue parte del engranaje que sostuvo la hegemonía.
Coudet representó un perfil específico: intensidad sostenida, carácter fuerte y vocación ofensiva. Discutía cada pelota y exigía a sus compañeros la misma tensión competitiva. Esa identidad, forjada en el campo, es la que ahora se espera ver traducida en su conducción.
En 2026, tras la salida de Marcelo Gallardo, su nombre vuelve a instalarse en Núñez. El desafío es distinto. Ya no se trata de recorrer la banda, sino de administrar un plantel, imponer una idea y sostener resultados en un contexto de alta exigencia.
El recuerdo del jugador es un capital simbólico. La vara, sin embargo, es actual. Si logra que su River juegue con la misma convicción con la que él pisaba el área rival, el ciclo tendrá fundamentos. La historia le reconoce un pasado ganador; el presente le exige demostrar que puede conducirlo desde el banco.