Confirman 32 militares cubanos muertos y crece la polémica por el número total de víctimas

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La Habana reconoció oficialmente la muerte de 32 efectivos de sus fuerzas en la operación militar de Estados Unidos en Venezuela. La cifra aporta un dato concreto en medio de versiones cruzadas que estiman hasta 80 fallecidos, aunque aún no existe un balance final independiente.

El gobierno de Cuba confirmó oficialmente la muerte de 32 militares cubanos durante la operación militar lanzada por Estados Unidos en Venezuela el pasado 3 de enero, en el marco de la acción que derivó en la captura del presidente Nicolás Maduro. El reconocimiento fue realizado mediante un comunicado oficial de La Habana, que constituye hasta ahora la confirmación estatal más precisa sobre víctimas extranjeras en el operativo.

Según el texto difundido por el gobierno cubano, los fallecidos integraban misiones de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y del Ministerio del Interior, desplegadas en Venezuela “a solicitud de las autoridades homólogas”. Las autoridades de la isla señalaron que los efectivos murieron durante bombardeos y enfrentamientos directos, y calificaron la acción estadounidense como un “acto de agresión militar”.

Este reconocimiento introduce un dato verificable en un escenario marcado por estimaciones dispares sobre el número total de muertos. En los días posteriores al ataque, medios internacionales como The New York Times informaron —citando fuentes venezolanas bajo anonimato— que el saldo podría ascender a unos 80 fallecidos, entre personal militar y civiles. Sin embargo, esa cifra no ha sido confirmada oficialmente ni por el gobierno venezolano ni por organismos internacionales independientes.

De 40 a 80: cifras en disputa

Las primeras informaciones publicadas tras la ofensiva hablaban de al menos 40 muertos, número que luego fue ampliado por algunos medios internacionales a medida que surgieron nuevos testimonios desde el terreno. El propio New York Times aclaró que se trata de estimaciones preliminares, elaboradas en un contexto de acceso limitado a información oficial y con infraestructura dañada.

En ese marco, el dato aportado por Cuba adquiere especial relevancia: 32 de las víctimas ya tienen identidad, nacionalidad y pertenencia institucional confirmadas por un Estado. Esto implica que, aun tomando la cifra más baja difundida inicialmente, la mayoría de los muertos reconocidos hasta ahora no eran venezolanos, sino personal extranjero aliado al gobierno de Maduro.

Silencio oficial de Caracas y Washington

Hasta el momento, el gobierno venezolano no ha difundido un balance oficial completo de víctimas, ni ha precisado cuántos de los fallecidos eran civiles, militares venezolanos o personal extranjero. Estados Unidos, por su parte, no publicó cifras propias de muertos del lado venezolano, aunque el presidente Donald Trump afirmó que “muchos combatientes del otro bando murieron” durante la operación y que no hubo bajas estadounidenses.

La ausencia de un conteo oficial consensuado mantiene abiertas las dudas sobre el impacto real del ataque, especialmente en zonas urbanas donde se produjeron bombardeos.

Un dato que cambia el eje del debate

El reconocimiento cubano no solo aporta precisión numérica, sino que confirma de manera explícita la presencia de personal militar cubano en tareas de seguridad en Venezuela, un punto que históricamente fue minimizado o manejado con ambigüedad por La Habana.

En términos informativos, el escenario actual puede resumirse así:

32 muertos confirmados oficialmente por el gobierno de Cuba.

Entre 40 y 80 fallecidos estimados según medios internacionales, sin verificación independiente.

Sin balance final oficial del gobierno venezolano ni de organismos multilaterales.

A más de 72 horas del ataque, la cifra exacta de víctimas fatales sigue sin cierre definitivo. El dato confirmado por Cuba establece un piso verificable, pero no permite aún determinar el saldo total. En un contexto de alta tensión geopolítica y control de la información, la diferencia entre cifras confirmadas y estimaciones periodísticas sigue siendo clave para entender la dimensión real del episodio.

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