Colapinto en Bahréin: Cuando el talento domestica a los fierros

colabarheim

En los boxes de Sakhir no se grita, se murmura. Y lo que se decía ayer sobre el Alpine A526 de Franco Colapinto no era precisamente alentador. Pero el automovilismo, ese deporte donde la ingeniería se rinde ante la muñeca, dio un vuelco este viernes. El pilarense no solo salió a pista; salió a demostrar por qué tiene una butaca en la máxima.

El cronómetro no miente, la madurez menos

Después de un arranque para el olvido, donde los fallos mecánicos dejaron al argentino como un espectador de lujo, hoy la historia fue otra. Franco clavó 1:36.874 en su mejor pasada. ¿El resultado? Un sexto puesto en la tanda matutina que sabe a gloria, no por la posición en sí, sino por cómo llegó.

  • El “Stint” de la confianza: 64 vueltas. Esa es la cifra que importa. Mientras otros buscaban el glory run con gomas blandas y poco combustible, Colapinto se dedicó a “limpiar” la pista y entender la degradación del compuesto medio.
  • Cazando a las flechas de plata: Quedar a menos de tres segundos de un George Russell que voló con el Mercedes es, para un equipo que viene remando en dulce de leche como Alpine, una señal de vida.
  • Superando la interna: En el juego de espejos que es la F1, Franco ya empezó a marcar territorio. Metió más giros y mejores sensaciones que su compañero Pierre Gasly. En Enstone ya tomaron nota: el “pibe” no vino a aprender, vino a empujar.

La mirada técnica: ¿Hay auto para Australia?

Steve Nielsen fue claro: “Franco está en una curva de aprendizaje gradual”. Traducción para el fierrero: están cuidando la joya. El Alpine todavía se muestra indócil en la entrada a las curvas lentas, pero Colapinto lo compensa con una agresividad controlada que recuerda a los grandes.

No es solo el tiempo de vuelta; es la capacidad de mantener el ritmo cuando el asfalto de Bahréin se pone traicionero por el calor. Franco entendió que en los tests no se ganan carreras, se ganan campeonatos.

El circo de la F1 ya se dio cuenta de la valía de Colapinto. Es la confirmación de un piloto que, cuando el auto le da un metro, él se toma un kilómetro. La sequía de puntos de la termporada anterior parece tener los días contados.