Casi medio centenar de tucumanos quieren ser Ombudsman

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El plazo para inscribirse como candidato a conducir la Defensoría del Pueblo de Tucumán cerró con 46 postulantes registrados en la Legislatura. El número, por sí mismo, instala una pregunta política antes que administrativa: ¿qué se está disputando realmente cuando casi medio centenar de personas compite por un organismo que, en teoría, debe controlar al poder y no integrarlo?

El mandato del actual defensor vence en las próximas semanas y el proceso formal ya está en marcha. Se abre ahora la etapa de observaciones e impugnaciones, luego el análisis de antecedentes y finalmente la decisión legislativa. El procedimiento está previsto en la ley. La discusión de fondo, en cambio, excede el trámite.

La Defensoría del Pueblo fue concebida como un órgano de control extrapoder. Su función es proteger derechos individuales y colectivos frente a actos u omisiones de la administración pública. No gobierna, no legisla, no juzga. Interviene cuando el ciudadano queda en desventaja frente al Estado. Esa es su razón institucional.

Sin embargo, su diseño tiene una tensión estructural: el Defensor es elegido por la Legislatura. Es decir, por el mismo sistema político al que eventualmente deberá observar, cuestionar o incomodar. La independencia no se declama; se ejerce. Y ese ejercicio depende tanto del perfil del designado como del contexto político que lo rodea.

La nómina oficial es la siguiente:

Juan Eduardo RojasSonia Mabel ToledoMiguel Francisco PazChristian Aníbal Fernández María Celeste ValesMónica del Valle VillaJorge Bernabé Lobo AragónEduardo Alberto CobosJosé Hermenegildo GarcíaJulio Augusto PicabeaFernando Said Juri María Pamela TenreyroAgustín FernándezMaría Cristina IdigorasElsa Beatriz de Fátima Hasán JalilRolando Silvestre ArgañarazPedro Joaquín PriorisClaudia Isabel BoyanovskyDaniel Jorge MendozaGustavo Moisés GaonJuan Manuel GuevaraDavid Fernando MizrahiLourdes Cecilia NúñezSebastián Uro RomeroPaula Francisca NemerFrancisco Osvaldo MejíasÁlvaro Eugenio ContrerasRamón Roque AcuñaCésar Ismael ToledoMartín Garzón Estela María ApudClelia Nahir Cruz SánchezRaúl Carlos DanielDaniel Alberto PonceMabel Andrea BravoFacundo Vergara Julio Gerardo ValdezGustavo José UsandivarasRubén Darío Vega HerreraJorge Eduardo RochaAlejandra RacedoEduardo Esteban SarrisJulio Efraín Herrera PiedrabuenaSilvana Beatriz Pinto Gallardo José Alfredo RamosJosé Antonio Alcaraz

El listado combina perfiles con trayectoria pública conocida y otros sin exposición mediática relevante. Hay ex funcionarios, dirigentes políticos, profesionales del derecho y actores del ámbito social. También está el actual titular, lo que introduce la variable continuidad.

Pero el punto central no es la cantidad ni la diversidad. Es la naturaleza del cargo. La Defensoría no fue creada como espacio de representación partidaria ni como plataforma de proyección personal. Su función es modular el conflicto entre ciudadanía y administración pública. Es un órgano pensado para equilibrar una asimetría.

La pregunta, entonces, no es solo quién quiere ser Defensor del Pueblo. La pregunta es si el próximo titular asumirá el rol de contrapeso institucional o si el organismo continuará orbitando dentro de la lógica política que debe controlar.

En un sistema provincial donde la concentración de poder es una característica estructural, la Defensoría puede ser un actor relevante o un engranaje más. El proceso que ahora se inicia definirá algo más que un nombre: definirá el alcance real de un órgano creado para defender al ciudadano cuando el poder excede sus límites.