“Belén” ganó el Goya a Mejor Película Iberoamericana

El cine argentino amanece con el brillo del oro en las manos y una historia tucumana en el centro de la escena mundial. En una gala cargada de emoción en Barcelona, “Belén”, la película dirigida y protagonizada por Dolores Fonzi, se consagró como la Mejor Película Iberoamericana en los Premios Goya 2026.
No es solo un premio a la estética o a la actuación; es el triunfo de una narrativa necesaria que nació en las guardias de los hospitales de nuestra provincia y que hoy, gracias al séptimo arte, interpela al mundo entero.
De los pasillos del hospital al escenario de los Goya
La película no es ficción pura; es un espejo doloroso y real. Se inspira en el caso de la joven tucumana que en 2014, tras sufrir un aborto espontáneo, terminó esposada en una cama de hospital y condenada a ocho años de prisión por homicidio.
La “pluma” de Fonzi logra transformar ese expediente judicial —que marcó un antes y un después en la jurisprudencia y el activismo de la región— en un relato humano, asfixiante y, finalmente, liberador. El film rescata la lucha de la verdadera Belén y de su abogada, la tucumana Soledad Deza, quienes batallaron contra un sistema que, en aquel entonces, criminalizó una emergencia médica.
- Identidad local, impacto global: La película no solo muestra paisajes o modismos; retrata una idiosincrasia y una lucha que empezó en las calles de San Miguel de Tucumán y que el próximo fin de semana llegará incluso a la ONU en el marco del Día de la Mujer.
- Un reconocimiento con historia: “Belén” ya venía pisando fuerte con la Concha de Plata en San Sebastián para la tucumana Camila Plaate (mejor interpretación de reparto), confirmando que el talento del norte argentino está para grandes ligas.
- Cine como herramienta: Dolores Fonzi destacó que, aunque las leyes cambien, la historia de Belén sigue vigente “porque las mujeres de sectores más vulnerables siguen enfrentando prejuicios y falta de recursos”.
En un contexto de alta competitividad, que el cine argentino siga logrando estos hitos —con historias que nos tocan las fibras más íntimas— es motivo de celebración. “Belén” no es solo una película para ver; es una conversación pendiente que ayer ganó su lugar en la historia grande del cine en español.
Para los tucumanos, este Goya tiene un sabor especial: es la prueba de que nuestras historias, por más duras que sean, merecen ser contadas con dignidad y arte.