Alerta en exportaciones: rechazos de China y Europa reavivan críticas por el rol del Senasa

SENASA

La suspensión a un frigorífico argentino por parte de China y el rechazo de un embarque agrícola en la Unión Europea exponen fallas en los controles sanitarios y reabren el debate sobre el impacto de la desregulación.

por Redacción asistida por IA

La decisión de China de suspender las importaciones de carne provenientes de un frigorífico argentino encendió señales de alerta en el sector agroexportador. La medida, que afecta a la firma ArreBeef, se tomó tras detectarse la presunta presencia de cloranfenicol, un antibiótico prohibido en el comercio internacional.

En paralelo, la Unión Europea rechazó un cargamento argentino de girasol por incumplimientos fitosanitarios. Ambos episodios, ocurridos casi en simultáneo, refuerzan las preocupaciones sobre la solidez de los controles sanitarios en la Argentina.

En el centro de las críticas aparece Federico Sturzenegger, actual responsable del proceso de desregulación estatal. Distintos actores del sector advierten que los recortes y cambios impulsados sobre el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa) estarían afectando la capacidad de control, certificación y trazabilidad de los productos destinados a exportación.

Especialistas consultados coinciden en que la sanidad agroalimentaria no es un trámite administrativo, sino un requisito estructural para sostener mercados. La eliminación de herramientas como el registro obligatorio de certificadoras privadas es uno de los puntos más cuestionados, ya que dificulta establecer responsabilidades ante rechazos internacionales.

El problema excede casos puntuales. En un contexto global donde los estándares sanitarios y ambientales son cada vez más exigentes, especialmente en Europa, cualquier debilidad en los controles puede derivar en restricciones más amplias. No se trata sólo de un embarque rechazado, sino del riesgo de que se endurezcan las condiciones para todos los productos argentinos.

El impacto potencial es significativo. El complejo agroexportador, con epicentro en el Gran Rosario, concentra cerca del 80% de los despachos de granos y subproductos del país. Ese volumen requiere sistemas de control robustos a lo largo de toda la cadena logística, desde la producción hasta el embarque.

A la par, también se registraron alertas en el mercado interno por detección de residuos químicos en alimentos, lo que amplifica las dudas sobre la eficacia de los controles sanitarios en general.

En este escenario, crece la presión para que el Senasa informe qué falló en los casos recientes y qué medidas se adoptarán para evitar nuevas sanciones comerciales. La discusión de fondo, sin embargo, es más amplia: cómo equilibrar procesos de desregulación con la necesidad de sostener estándares que son condición de acceso a los principales mercados del mundo.