Milei reunió al Gabinete y puso en marcha la hoja de ruta legislativa 2026

El Presidente encabezó en la Casa Rosada el primer encuentro del año con sus ministros. Reforma laboral, régimen penal juvenil y paquete institucional, en el centro de una estrategia que combina gestión y cálculo político.
por Redacción asistida por IA
El presidente Javier Milei encabezó este martes la primera reunión de Gabinete del año en la Casa Rosada, en un movimiento que excede la formalidad administrativa. El encuentro funcionó como punto de partida para ordenar la agenda legislativa de 2026 y consolidar la coordinación interna de un equipo que enfrentará meses de alta intensidad parlamentaria.
La cita reunió a los principales ministros y funcionarios del Ejecutivo con un doble objetivo: revisar el estado de las iniciativas en curso y delinear el paquete de reformas que el Presidente buscará impulsar en la apertura de sesiones ordinarias del Congreso el 1° de marzo (foto archivo). Allí se espera un discurso con definiciones estructurales, tanto en materia económica como institucional.
Entre los ejes centrales aparece la reforma laboral, cuyo tratamiento en el Senado concentra tensiones políticas y sindicales. El oficialismo aspira a que la Cámara alta avance con la versión ya aprobada en Diputados, en medio de resistencias gremiales y negociaciones subterráneas. El proyecto es considerado clave por el Ejecutivo para consolidar su programa de desregulación y reducción de costos laborales.
También figuran en carpeta el Régimen Penal Juvenil y otras iniciativas vinculadas al rediseño del esquema normativo del Estado. En el entorno presidencial sostienen que 2026 debe ser el año de la “segunda generación” de reformas, luego de las primeras medidas de ajuste y orden fiscal implementadas durante el inicio de gestión.
La reunión tuvo además un componente político interno. Después de varias semanas sin un cónclave ampliado, el Presidente buscó alinear discursos y prioridades, evitar superposiciones y reforzar la disciplina comunicacional. En un año atravesado por reacomodamientos en el Congreso y por la dinámica electoral, la imagen de cohesión adquiere valor estratégico.
En términos prácticos, el encuentro sirvió para evaluar el ritmo de ejecución de cada cartera y fijar metas concretas de corto y mediano plazo. En términos políticos, funcionó como señal hacia el Parlamento: el Ejecutivo pretende sostener la iniciativa y no quedar atrapado en la agenda de la oposición.
El Gobierno encara así un tramo decisivo. La capacidad de convertir anuncios en leyes y de sostener cohesión interna marcará la diferencia entre un programa reformista con volumen real o una secuencia de proyectos que queden a mitad de camino en el laberinto legislativo.