Tucumán busca consolidar el equilibrio fiscal

danielABAD

En un contexto nacional marcado por la volatilidad y el ajuste de las transferencias federales, el Gobierno de Tucumán ha ratificado su compromiso con la disciplina fiscal. El Ministro de Economía y Producción, Daniel Abad, sostuvo que la provincia transita una senda de equilibrio financiero, fundamentada en una administración prudente de los recursos y una priorización del gasto público que garantiza la operatividad del Estado sin incurrir en déficits estructurales.

El anclaje en la austeridad y la recaudación propia

La estrategia tucumana se ha centrado en dos pilares críticos: la optimización del gasto corriente y el fortalecimiento de la recaudación jurisdiccional a través de la Dirección General de Rentas. Según el titular de la cartera económica, este equilibrio no es solo un objetivo contable, sino una herramienta de autonomía política, permitiendo que la provincia mantenga el cumplimiento de sus obligaciones salariales y prestacionales sin depender exclusivamente de las fluctuaciones de la coparticipación federal.

“El equilibrio fiscal es la base de la previsibilidad. En Tucumán, hemos logrado estabilizar las cuentas mediante una gestión que combina la contención del gasto no esencial con una eficiencia recaudatoria que sostiene la inversión en servicios básicos”, precisó la cartera económica.

El factor productivo como motor de sostenibilidad

Un aspecto diferencial del informe técnico reside en la vinculación entre la salud de las cuentas públicas y el dinamismo del sector privado. El Ministerio destaca que Tucumán mantiene un superávit primario que permite incentivar a las economías regionales —especialmente los complejos sucroalcoholero y citrícola—, sectores que operan como los principales generadores de divisas y empleo genuino en el NOA.

Desafíos e indicadores de gestión

A pesar del optimismo oficial, el análisis de rigor periodístico de Quorum identifica los desafíos que subyacen a este “equilibrio”:

  • Inflación y paritarias: La presión de los índices de precios sobre la canasta básica y los acuerdos salariales con los gremios estatales representan el mayor riesgo para el mantenimiento del superávit.
  • Obra Pública: Con la retracción del financiamiento nacional, Tucumán ha debido readecuar su plan de obras, priorizando aquellas con financiamiento internacional o de carácter urgente para la infraestructura productiva.
  • Deuda Pública: La provincia mantiene un perfil de deuda controlado, lo que le permite evitar el estrés financiero que atraviesan otras jurisdicciones de la región.

La delgada línea del equilibrio

El anuncio del Ministro Abad no debe leerse de forma aislada. Representa una señal de fortaleza hacia el mercado interno y una posición de negociación sólida ante el Gobierno Nacional. En el lenguaje del poder, “equilibrio fiscal” significa capacidad de maniobra. Para Tucumán, sostener estos números en el actual ciclo económico implica un ejercicio de ingeniería financiera donde cada punto porcentual de recaudación propia cuenta para evitar el endeudamiento.

La gestión tucumana parece haber internalizado que, en la Argentina actual, la solvencia fiscal es la única garantía de gobernabilidad a largo plazo.