Bad Bunny consolidó su romance con Argentina

La llegada de Bad Bunny a la Argentina no fue un simple recital más: fue la continuación casi inmediata de la vitrina mundial que consiguió con su show en el Super Bowl Halftime Show. Apenas horas después de cerrar el espectáculo de medio tiempo de la Super Bowl LX en California —que lo colocó como el primer artista latino en encabezar el evento y disparó la demanda de entradas para su gira global— aterrizó en Buenos Aires y encaró tres noches en el Estadio Monumental de River Plate como parte de su “Debí Tirar Más Fotos World Tour”.
El 13, 14 y 15 de febrero fue la demostración de una serie de tres fechas agotadas y el público respondió con más de 70 mil personas por noche. En el primer show, desde temprano las inmediaciones del barrio de Núñez se poblaron de fanáticos que aguardaron horas bajo el calor porteño para ingresar, convirtiendo el operativo y la cola en parte de la experiencia misma.
El recital se estructura alrededor de tres actos, con una puesta que mezcla reggaetón, salsa, pop y sonidos tradicionales puertorriqueños, y un setlist que recorre sus grandes éxitos junto con temas de su último álbum, el mismo que le valió el Grammy a Mejor Álbum del Año. La banda a su lado incluye figuras como la orquesta de salsa “Los Sobrinos” y grupos de plena, reforzando el vínculo con sus raíces culturales.
En lo estrictamente local, el show de River no fue una réplica del Super Bowl, pero sí un traslado de esa energía expansiva. Bad Bunny se dirigió al público con palabras que subrayaron la cercanía y el afecto hacia Argentina y su audiencia: “Después de dos semanas muy intensas… se siente como volver a casa, así que gracias, Argentina”.
Hubo guiños a la cultura y el deporte argentinos: apareció con la camiseta número 19 de la selección en un segmento emotivo que evocó los primeros pasos de Lionel Messi con la Albiceleste, y el espectáculo además incluyó un homenaje en salsa a Soda Stereo con una versión de “De Música Ligera” que detonó el canto coral de miles de voces.
El calendario inmediato del tour ubica a Bad Bunny en tres noches en Buenos Aires antes de continuar su gira por otros países de Sudamérica y más allá, con fechas programadas después del River en ciudades como São Paulo y luego en Australia y Europa.
La Argentina, en ese sentido, fue la primera parada crítica tras la exposición inmensa del Super Bowl, y lo que se vive en el Monumental no es solo un concierto: es la extensión de una puesta global que pone al artista y a su público al centro de un fenómeno cultural masivo.