Caída xeneize y doble zambullida de los gigantes

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Vélez Sarsfield aprovechó cada una de sus oportunidades y le ganó 2 a 1 a Boca Juniors en Liniers por la cuarta fecha de la Liga Profesional. El Fortín marcó dos goles en ráfaga con Matías Pellegrini y dominó los ritmos del juego, mientras que Boca únicamente descontó con un gol de calidad de Zufiaurre que resultó insuficiente para revertir la historia del partido. La derrota profundiza el tránsito irregular de Boca fuera de La Bombonera, donde su producción está por debajo de lo esperado para un equipo que pretende pelear arriba de la tabla.

La caída de Boca no fue un hecho aislado entre los grandes este domingo: River Plate también sufrió un traspié contundente ante Tigre en el Monumental, en una noche donde las dudas se hicieron visibles en el desempeño durante casi todos los pasajes del partido y dejaron al club de Núñez con interrogantes sobre su rumbo inmediato.

El dato estadístico que se desprende de estas derrotas simultáneas es notable por su rareza: Boca y River no perdían en la misma jornada desde el 8 de diciembre de 2019, por la fecha 16 de la Superliga 2019/20. En aquella fecha Boca cayó 1-0 ante Rosario Central en el Gigante de Arroyito y River perdió 1-0 frente a San Lorenzo en el Monumental.

Esa jornada de diciembre de 2019 —antes de la interrupción de la temporada por la pandemia— fue la última vez que ambas instituciones sufrieron derrotas el mismo día en el calendario oficial. El antecedente muestra cuán infrecuente es que los dos clubes más representativos del fútbol argentino coincidan en derrotas en liga, un hecho que ahora vuelve a marcar una bisagra en el relato del fútbol local.

El contexto deportivo de Boca y River hoy es complejo: el Xeneize transita un proceso de redefinición bajo la conducción técnica actual, con lapsos de buen fútbol interrumpidos por fallas repetidas en el juego colectivo; mientras que River afronta una serie de resultados que desdibujan certezas y exponen fragilidades, obligando a reconfiguraciones internas. Ambas instituciones, por historia y por estructura, están llamadas a competir por los puestos de privilegio, pero este fin de semana volvieron a demostrar que la consistencia les es esquiva. La paternidad histórica sobre el resto de los equipos de la Liga Profesional está lejos, hoy la necesidad de respuestas se pone en primer plano.