UTA y La Fraternidad desafían al Gobierno y paralizan el país

Pese a la intimación de la Casa Rosada y el dictado de conciliaciones cruzadas, los gremios del transporte ratificaron el paro total para este jueves 19 de febrero. En Tucumán, la adhesión de César González (UTA) garantiza una jornada de parálisis absoluta, mientras el sector empresarial local se divide entre la obediencia gremial y el intento de servicios de emergencia.
El tablero político y social de la Argentina vuelve a tensarse al límite. En una demostración de fuerza que busca frenar el avance de la Reforma Laboral en la Cámara de Diputados, la Unión Tranviarios Automotor (UTA) y La Fraternidad confirmaron que, desde la medianoche de este jueves, no habrá servicios de colectivos ni trenes en todo el territorio nacional. La decisión se mantiene firme a pesar de la presión ejercida por el Ministerio de Capital Humano, que intentó desactivar la bomba con intimaciones legales de último momento.
El escenario nacional: El transporte como ariete
El conflicto escaló durante la tarde del miércoles. Desde la cartera que conduce Sandra Pettovello se intentó reflotar la vigencia de conciliaciones obligatorias anteriores, pero la cúpula sindical fue tajante: el paro es “en defensa del trabajo argentino” y responde a una convocatoria orgánica de la CGT.
Omar Maturano, líder de los maquinistas de trenes, y Roberto Fernández, al frente de la UTA nacional, coincidieron en que la reforma que se debate en el Congreso “atenta contra derechos históricos como las licencias médicas y las indemnizaciones”. La medida no incluye movilización, pero el impacto de las persianas bajas en el transporte público asegura un cese de actividades fáctico en los grandes centros urbanos.
Tucumán: Una provincia paralizada
En el Jardín de la República, el acatamiento será casi total, aunque no exento de fricciones. César González, secretario general de UTA Tucumán, ratificó que las líneas urbanas, interurbanas y rurales no circularán. “No vamos a circular por el acatamiento del paro de la CGT; rechazamos de plano una reforma que precariza al trabajador”, sentenció el dirigente local.
Sin embargo, el panorama tucumano presenta matices de rebelión patronal. Las empresas bajo el control del grupo Gómez Sansone (que operan rutas clave como Tucumán-San Pedro y El Tala) emitieron un comunicado desafiante asegurando que sus unidades saldrán a la calle, alegando que sus trabajadores “expresaron la voluntad de prestar servicio”. Esta división anticipa un clima de tensión durante las primeras horas de la mañana.
El impacto en la vida cotidiana
El eco del paro se sentirá en cada rincón de la provincia:
- Educación: Si bien no hay un paro docente unificado, la falta de transporte obligó a gran parte del alumnado y personal escolar a ausentarse, virtualizando de hecho la jornada.
- Recolección de Residuos: La Municipalidad de San Miguel de Tucumán advirtió que el servicio se verá afectado, solicitando a los vecinos no sacar la basura para evitar anegamientos ante el pronóstico de tormentas.
- Salud: El SIPROSA garantizó guardias mínimas, pero advirtió que la atención en consultorios externos estará supeditada a la llegada de los profesionales.
La Casa Rosada ya anticipó que descontará el día a los empleados estatales que se sumen a la medida. En Tucumán, el oficialismo provincial sigue de cerca el debate en Diputados, mientras el gremio de UPCN también confirmó su adhesión, lo que promete una administración pública a media máquina.
El país y la provincia entran en un compás de espera. Con las calles vacías y el Congreso en el ojo de la tormenta, este 19 de febrero se perfila como una fecha bisagra en la relación entre el gobierno de Javier Milei y el movimiento obrero organizado.