Scaloni rompe el silencio y pone el foco en la exigencia del Mundial
Lionel Scaloni habló por primera vez en el año y lo hizo con un mensaje claro: la Argentina llegará al Mundial 2026 sin margen para la relajación. El entrenador campeón del mundo analizó a los rivales que le tocaron en la fase de grupos y trazó un diagnóstico que se aleja del triunfalismo. No hay partidos accesibles, no hay jerarquías que garanticen resultados y el contexto —climático, físico y competitivo— obligará a un nivel de concentración máxima desde el inicio.
por Redacción asistida por IA
En declaraciones publicadas por El Gráfico, Scaloni subrayó que el grupo que integra la Selección exige respeto y preparación. Argelia, Austria y Jordania aparecen en el radar del cuerpo técnico con perfiles distintos, pero con un denominador común: intensidad, orden táctico y capacidad para incomodar a cualquier potencia. “No hay rival fácil”, insistió el DT, una frase que sintetiza la lógica con la que la Scaloneta encara la defensa del título.
Sobre Argelia, el entrenador destacó su fortaleza física y su experiencia internacional; de Austria remarcó la presión constante y la disciplina colectiva; mientras que de Jordania admitió que el seguimiento fue más reciente, aunque con señales claras de crecimiento sostenido. En ese marco, Scaloni evitó calificar el sorteo como favorable y dejó entrever que, aun superando la fase inicial, el recorrido posterior será de máxima complejidad.
El análisis no se limitó a los adversarios. Scaloni también se refirió al armado del plantel y a la competencia interna. Más de medio centenar de futbolistas están siendo evaluados con la misma premisa: llegar en el mejor nivel posible, entendiendo que nadie arribará al torneo en condiciones ideales, pero sí con la exigencia de acercarse a ese umbral. La recuperación de jugadores clave, como Lisandro Martínez, fue señalada como una noticia positiva dentro de un proceso que privilegia el equilibrio antes que los nombres.
En ese clima de mesura y planificación, el entrenador también deslizó que mantiene un diálogo permanente con Lionel Messi, aunque sin cargar sobre el capitán el peso de decisiones futuras. El mensaje puertas adentro es claro: sostener el espíritu competitivo que llevó a la Selección a la cima, sin perder de vista que el mayor riesgo es creer que el camino ya está allanado.
Scaloni eligió hablar ahora para marcar el tono del año mundialista. No desde la épica, sino desde el rigor. En su lectura, la Argentina no defenderá una estrella, sino una idea: competir con humildad, preparación y convicción en un escenario que no perdona distracciones. (Fuente: El Gráfico)