Reforma laboral: al oficialismo le faltan números

Javier Milei enfrenta en Diputados su prueba parlamentaria más delicada. La convocatoria está hecha, pero el quórum todavía no está blindado y cada ausencia puede alterar el resultado.
El Gobierno llega a la sesión clave por la reforma laboral con una certeza parcial: tiene convocatoria, pero no tiene margen. Según detalla Antonio Riccobene en MDZ Online, el oficialismo y sus aliados proyectan apoyos que rozan el mínimo necesario para abrir la sesión en la Cámara de Diputados, aunque sin red de contención ante eventuales bajas.
El número mágico es 129. En los papeles, La Libertad Avanza y bloques aliados estiman alrededor de 132 voluntades para el quórum. Es decir, apenas tres por encima del piso reglamentario. En un Congreso fragmentado y con bloques heterogéneos, esa diferencia es estadísticamente inestable.
En ese margen estrecho aparecen también los tres diputados que responden al gobernador tucumano Osvaldo Jaldo. El bloque Independencia no define la agenda nacional, pero en una votación al límite puede resultar determinante. Su posicionamiento efectivo —si está plenamente integrado en el conteo oficialista o si negocia condiciones específicas— agrega un pulso local a una discusión de alcance federal.
La oposición más dura —incluidos Unión por la Patria y la izquierda— no acompañará. Otros bloques dialoguistas negocian artículo por artículo, con apoyos que podrían variar en el transcurso de la sesión.
La reforma ya sufrió modificaciones en el trámite legislativo. Se retiraron puntos sensibles, pero el núcleo del proyecto se mantiene y genera resistencias sindicales. La CGT anunció paro general, lo que suma presión externa a un escenario que ya es frágil desde lo parlamentario.
El problema no es discursivo sino aritmético. Milei necesita mostrar capacidad de ordenar mayorías. Si logra abrir la sesión y sostener los votos en particular, consolidará su poder de negociación futura. Si el quórum se cae o la votación se fragmenta, quedará expuesta la fragilidad del armado parlamentario.
La discusión no se define en el recinto; se define antes, en la planilla. Y esa planilla todavía no está cerrada. (Fuente: Antonio Riccobene para MDZ Online)