Mercosur–Unión Europea: claves del acuerdo comercial y reacciones públicas y privada

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La Unión Europea aprobó este viernes un acuerdo de libre comercio con el Mercosur, el bloque sudamericano que integran Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, tras más de 25 años de negociaciones. El pacto —el mayor de este tipo negociado hasta ahora— busca eliminar aranceles sobre la mayoría del comercio bilateral y crear una de las zonas de libre comercio más extensas del mundo con más de 700 millones de consumidores.

El acuerdo, que ahora deberá ser ratificado por el Parlamento Europeo, fue destacado en Argentina por el ministro de Economía, Luis Caputo, quien señaló que permitirá aumentar las exportaciones argentinas, acelerar el crecimiento económico y generar empleo, mediante la eliminación de aranceles para la mayoría de los bienes que Argentina exporta hacia Europa. También mencionó la creación de reglas más claras para facilitar el comercio, reducir inspecciones físicas y simplificar procedimientos aduaneros.

Desde el sector empresarial local, entidades como la Asociación Empresaria Argentina (AEA) y el Grupo de los 6 (G6) celebraron el avance hacia la firma del acuerdo y destacaron que la apertura de nuevos mercados contribuirá al desarrollo económico del país. Por su parte, la Sociedad Rural Argentina (SRA) consideró estratégico el pacto para el sector agroindustrial, señalando que abre oportunidades de escala, diversificación y mayor valor agregado en las exportaciones hacia Europa.

Qué incluye el acuerdo

De acuerdo con la información disponible, el texto base del acuerdo contempla:

Eliminación de aranceles en más del 90 % del comercio entre ambas regiones. Reglas para facilitar la integración de pequeñas y medianas empresas a las cadenas globales de valor. Disposiciones sobre desarrollo sostenible, cambio climático y derechos laborales. Objetivos de profundizar la cooperación económica y política basada en normas de comercio internacional.

Reacciones internacionales y desafíos pendientes

Aunque el Consejo Europeo otorgó su respaldo al acuerdo con mayoría cualificada, la aprobación no fue unánime: países como Francia y Polonia se opusieron o manifestaron reservas en las votaciones internas de la UE, principalmente por preocupaciones sobre la competencia en el sector agrícola y los posibles impactos en productores locales.

El pacto también ha generado debate en el bloque europeo y más allá. Diferentes autoridades han resaltado que el tratado podría fortalecer los lazos comerciales entre Europa y América Latina, aportar crecimiento económico y reducir la dependencia frente a otros mercados externos. Sin embargo, organizaciones y grupos de productores han expresado inquietudes sobre la posible entrada de productos a menor costo, los desafíos para los agricultores locales y los efectos ambientales asociados a cierto tipo de producción agrícola.

En la UE, el documento todavía debe superar la ratificación final en el Parlamento Europeo, que podría definirse en las próximas semanas, antes de que el acuerdo pase a etapas de implementación y entrada en vigencia.

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