Jueces federales: apoyos cruzados y tensiones internas

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La discusión por las vacantes en la Justicia Federal de Tucumán dejó de ser una cuestión técnica para convertirse en un capítulo más de la interna del oficialismo provincial. Tal como publicó el portal La Política Online, la puja expone alineamientos diferenciados dentro del espacio que responde al gobernador Osvaldo Jaldo, con apoyos cruzados y una mesa política lejos de mostrar unidad.

En ese marco, es necesario realizar una aclaración relevante: la nota de LPO menciona a Gladys Medina como senadora nacional, cuando en realidad es diputada nacional y no es candidata a ningún cargo judicial. Su rol en esta disputa es estrictamente político y forma parte del esquema de respaldos internos del jaldismo.

En el centro de la escena aparecen dos nombres con apoyo concreto:

Por un lado, la senadora nacional Beatriz Ávila impulsa al abogado Pablo Toledo como su candidato para ocupar un juzgado federal. Toledo es un profesional del derecho con trayectoria en el ámbito judicial tucumano, de perfil técnico y bajo nivel de exposición pública, cuyo principal activo es el respaldo directo de Ávila en una negociación que se libra tanto en Tucumán como en Buenos Aires.

Del otro lado, el núcleo duro del jaldismo —donde confluyen la diputada nacional Gladys Medina y la senadora nacional Sandra Mendoza, ambas alineadas con el gobernador— respalda la postulación de Solana Casella, considerada la candidata con mayor consenso interno dentro del oficialismo provincial.

Casella cuenta con antecedentes en el Poder Judicial y es vista como una figura que garantiza previsibilidad y alineamiento político para el esquema de Jaldo en un fuero especialmente sensible, con competencia electoral y federal. Su nombre sintetiza la intención del gobernador de ordenar el proceso y evitar disputas abiertas dentro de su propio espacio.

El dato político central es que no se trata de una pelea entre oficialismo y oposición, sino de una disputa intramuros. Ávila, Medina y Mendoza responden al mismo liderazgo provincial, pero juegan estrategias diferenciadas al momento de incidir en el armado de la Justicia Federal.

Mientras Ávila busca consolidar autonomía y peso propio en la negociación nacional, Jaldo intenta preservar la centralidad de su esquema político a través de Casella, con el acompañamiento de Medina y Mendoza.

El proceso deberá recorrer el camino institucional habitual —Consejo de la Magistratura, decisión del Poder Ejecutivo nacional y aprobación del Senado—, pero el mensaje ya es claro: la pelea por los jueces federales es, en realidad, una pelea por poder interno.

En Tucumán, la Justicia vuelve a ser el espejo donde se reflejan las tensiones de la política. (Fuente: La Política Online)

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