Jaldo:”La gestión se mide en la calle, no en los likes”

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En un mensaje directo y sin vueltas, el gobernador Osvaldo Jaldo fijó su posición ante la proliferación de publicaciones en redes sociales que, en ocasiones a su amnera de ver, buscan distorsionar la realidad de la gestión o instalar agendas paralelas. Para el mandatario tucumano, la prioridad es clara: el territorio manda sobre la virtualidad.

Jaldo fue enfático al señalar que, si bien las redes son herramientas de comunicación, no deben ser el termómetro exclusivo de la política gubernamental. “La gestión no se hace detrás de un escritorio ni únicamente a través de una pantalla; se hace al lado de la gente”, dejó trascender el Ejecutivo. Esta postura busca blindar a la administración provincial de las “operaciones” digitales y los climas de opinión volátiles de plataformas como X (ex Twitter) o Facebook.

Funcionarios bajo la lupa digital: ¿Comunicación o exposición?

La relación del gabinete provincial con las redes sociales ha mutado desde la asunción de Jaldo, bajo una consigna implícita: perfil bajo y mucha gestión.

  1. El Gobernador y su cuenta institucional: Jaldo utiliza sus redes principalmente como una “vidriera de actos de gobierno”. Sus posteos son protocolares, centrados en reuniones de trabajo, inauguraciones y gestiones en Buenos Aires. Evita el barro de la discusión tuitera.
  2. Los Ministros y la “Bajada de Línea”: A diferencia de gestiones anteriores o del modelo nacional, los funcionarios tucumanos mantienen una presencia digital medida. Se les exige que sus perfiles sean extensiones de sus ministerios. La orden es utilizar las redes para informar servicios y acciones concretas, evitando polémicas personales que puedan erosionar la imagen del Gobierno.
  3. El Riesgo de las Redes: Desde la Secretaría de Comunicación se monitorea la veracidad de la información. La preocupación de Jaldo radica en las fake news y en cómo ciertas publicaciones pueden generar falsas expectativas o malestar social innecesario.

El Gobierno de Tucumán reconoce a las redes sociales como un canal necesario para llegar al ciudadano moderno, pero se resiste a que estas gobiernen la agenda pública. La instrucción para los funcionarios es clara: usar la tecnología para acercar soluciones, no para alimentar el ego digital.