El fin de una era industrial: Fate anuncia su cierre definitivo y el despido de 920 trabajadores

Tras 80 años de historia, la emblemática fabricante de neumáticos de la familia Madanes Quintanilla baja la persiana. La apertura de importaciones, la pérdida de competitividad y un conflicto sindical crónico sentenciaron a la planta de San Fernando.
por Redacción asistida por IA
La industria nacional recibió este miércoles un impacto de dimensiones históricas. Fate, la mayor fabricante de neumáticos de capitales argentinos, anunció el cese total de sus operaciones y el cierre definitivo de su planta industrial en Virreyes, partido de San Fernando. La decisión implica el despido de 920 empleados, marcando el fin de una trayectoria de ocho décadas en el corazón del entramado productivo del país.
A diferencia de crisis anteriores, esta vez no hay convocatoria de acreedores ni planes de salvataje. Según confirmaron fuentes cercanas a la conducción de Javier Madanes Quintanilla —también titular de Aluar—, se trata de una liquidación total: la empresa cumplirá con el pago de indemnizaciones y compromisos con proveedores antes de “bajar la persiana” de forma irreversible.
Las causas: un cóctel letal
El cierre de Fate no es un evento aislado, sino el corolario de un proceso de erosión de competitividad que la firma venía denunciando. Desde el entorno de Madanes Quintanilla señalan tres factores determinantes:
- La “invasión” de neumáticos importados: El crecimiento exponencial del ingreso de cubiertas, principalmente de origen chino, rompió el equilibrio del mercado interno. En mayo de 2025, las importaciones alcanzaron un récord de 860.000 unidades, obligando a los productores locales a vender por debajo de sus costos.
- Asimetrías impositivas y de costos: La empresa subrayó en reiteradas ocasiones que producir en Argentina conlleva una carga tributaria y logística “insalvable” frente a competidores extranjeros.
- Conflictividad gremial: El extenso enfrentamiento con el SUTNA (Sindicato Único de Trabajadores del Neumático) dejó cicatrices profundas. Madanes Quintanilla llegó a calificar la postura sindical como un “anarquismo que impide producir”, factor que terminó de dinamitar la viabilidad de la operación.
Un luto industrial
“Es un día de luto”, deslizaron desde el directorio de la compañía. Fate, que nació en 1940 y fue pionera en la producción de neumáticos radiales en la región, llegó a producir más de 5 millones de cubiertas anuales y a exportar a mercados exigentes como Estados Unidos y Europa.
En un breve comunicado, la empresa evitó confrontaciones políticas directas, limitándose a señalar que “los cambios en las condiciones de mercado obligan a encarar los desafíos futuros desde un enfoque diferente”. Sin embargo, el trasfondo es claro: la desprotección del sector manufacturero y la incapacidad de reformar los costos estructurales de la economía argentina terminaron por asfixiar a un gigante.
Tensión en la puerta de la fábrica
La noticia fue recibida con estupor por los trabajadores, muchos de los cuales se enteraron de la pérdida de su fuente laboral al llegar al turno mañana. Mientras un grupo de empleados permanece en las instalaciones en señal de resistencia, el gremio liderado por Alejandro Crespo ya anticipa medidas de fuerza, aunque el margen de maniobra legal parece estrecho frente a un cierre por liquidación total.
Para el sector industrial, la caída de Fate es una señal de alarma roja. Se trata de la primera gran compañía de capital nacional que claudica ante el nuevo esquema económico de apertura total, dejando un vacío difícil de llenar tanto en el mercado de reposición como en la cadena de valor automotriz.
El cierre de Fate no solo representa la pérdida de 920 puestos de trabajo calificados; es el síntoma de una Argentina que no logra resolver su dicotomía entre la apertura comercial y la competitividad de sus industrias. Sin una reforma estructural que alivie la carga sobre el productor, el caso Fate amenaza con ser el primero de una serie de repliegues industriales que reconfigurarán el mapa económico del país.