Mercosur y la Unión Europea sellan un hito histórico tras 25 años de negociaciones
El Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Unión Europea (UE) concretaron este sábado 17 de enero en Asunción, Paraguay, la firma de un acuerdo comercial histórico que pone fin a más de 25 años de negociaciones intermitentes para integrar dos de las regiones económicas más grandes del mundo.
El pacto fue rubricado en una ceremonia celebrada en el Gran Teatro José Asunción Flores, el mismo escenario simbólico donde en 1991 se firmó el Tratado de Asunción que dio origen al Mercosur. En el acto estuvieron presentes los presidentes Javier Milei (Argentina), Santiago Peña (Paraguay) y Yamandú Orsi (Uruguay), junto a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, entre otras autoridades.
El acuerdo crea una de las mayores zonas de libre comercio del mundo, integrando un mercado potencial de más de 700 millones de consumidores que representan cerca del 30% del Producto Bruto Interno global.
Qué implica el nuevo marco comercial
Eliminación de barreras arancelarias: El tratado contempla la supresión o reducción de aranceles para más del 90% del comercio bilateral, lo que facilitará el intercambio de bienes entre Mercosur y la UE.
Acceso a mercados clave: Las exportaciones europeas se beneficiarán en sectores como maquinaria, automóviles, vinos y bebidas espirituosas, mientras que los productos sudamericanos —como carne, soja, azúcar, arroz y miel— tendrán un acceso más competitivo al mercado europeo.
Normativas y salvaguardas: El acuerdo incorpora cláusulas sobre estándares sanitarios, fitosanitarios y de protección del medio ambiente para garantizar que los productos cumplan con las exigencias de cada región.
Un logro político en tiempos de incertidumbre
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, destacó que el pacto se basa en la elección de “comercio justo sobre los aranceles” y en la voluntad de construir una asociación productiva y duradera en un contexto global marcado por tensiones comerciales y tendencias proteccionistas.
Para Argentina, el acuerdo representa una oportunidad para impulsar exportaciones, atraer inversiones y consolidar la inserción internacional de sus economías regionales, acelerando procesos de transferencia tecnológica y competitividad.
¿Qué sigue?
Aunque la firma del tratado es un paso sustancial, su puesta en vigor depende de la ratificación de los parlamentos de los países miembros de la UE y del Mercosur, un proceso que puede llevar meses y que enfrentará debates políticos y económicos en cada región.
En síntesis, este acuerdo marca un antes y un después en las relaciones transatlánticas, con potencial para transformar el comercio global y alinear estrategias de cooperación en un escenario mundial desafiante