Murió Guillermo Salatino, la voz del tenis argentino durante medio siglo

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No fue solo un periodista deportivo. Guillermo Salatino fue, durante décadas, la voz que tradujo el tenis para el gran público argentino, el puente entre el deporte de elite y una audiencia que aprendió a entender el juego a través de su mirada, su tono pausado y su conocimiento profundo. Este sábado, a los 80 años, murió uno de los referentes indiscutidos del periodismo deportivo nacional.

Salatino falleció mientras se encontraba internado en el Sanatorio La Trinidad de San Isidro, donde iba a ser sometido a una intervención quirúrgica de cadera. Un paro cardíaco, previo a la operación, terminó con la vida de quien acompañó al tenis argentino desde sus primeras grandes gestas hasta su consolidación en el plano internacional.

Su nombre quedó asociado, casi de manera natural, al crecimiento del tenis en la Argentina. Durante más de cuatro décadas cubrió torneos, siguió carreras, relató finales históricas y analizó generaciones completas de jugadores. Estuvo en los grandes escenarios del mundo: los torneos de Grand Slam, la Copa Davis, los momentos de gloria y también las derrotas que marcaron época.

Pero Salatino no fue únicamente un cronista de resultados. Fue un formador de criterio. Conocedor del juego desde adentro —también practicante amateur— supo explicar el tenis sin estridencias, con precisión técnica y una narrativa accesible. En radios, diarios y televisión dejó una huella reconocible, que trascendió modas y formatos.

Su voz se convirtió en referencia para colegas y para el público. Muchos periodistas deportivos lo señalan como maestro, otros como inspiración, y la mayoría como un ejemplo de rigor profesional en tiempos donde la opinión rápida suele imponerse al análisis.

En sus últimos años había reducido los viajes por cuestiones de salud, aunque seguía vinculado al deporte que amó toda su vida. Su última gran cobertura internacional fue la final de la Copa Davis 2025 en Italia, un cierre simbólico para una trayectoria que estuvo siempre ligada a los grandes momentos del tenis argentino.

Las despedidas no tardaron en llegar. Desde la Asociación Argentina de Tenis hasta exjugadores, dirigentes y periodistas destacaron su rol clave en la difusión del deporte y su calidad humana. No fue una figura mediática en el sentido clásico, pero sí una presencia constante, respetada y escuchada.

Con la muerte de Guillermo Salatino se va algo más que un periodista: se apaga una voz que ayudó a construir cultura deportiva. El tenis argentino pierde a uno de sus narradores históricos, y el periodismo, a un referente de otra época, donde informar también significaba enseñar.

Su legado queda en archivos, grabaciones, textos y, sobre todo, en generaciones que aprendieron a mirar el tenis a través de sus palabras.

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