Sivak y “La Llorería”: escribir desde la incomodidad

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No todas las entrevistas empiezan con una pregunta. Algunas comienzan mucho antes, en el conocimiento mutuo, en el recorrido compartido y en la confianza de saber que del otro lado brota la empatí, una conversación posible. Así se da el diálogo entre Néstor “Chino” Luna y Martín Sivak, a propósito de «La Llorería», el último libro del periodista y escritor.

Desde ese lugar —más cercano a la charla que al cuestionario— Sivak se permite decir cosas que difícilmente aparezcan en entrevistas demasiado estructuradas. “Uno escribe de lo que le importa mucho o de lo que lo incomoda”, lanza en uno de los pasajes centrales, como si estuviera marcando no solo el pulso del libro, sino también una ética personal.

Escribir sin anestesia

«La Llorería» no es un libro cómodo. Tampoco pretende serlo. Sivak lo deja claro sin vueltas: “No me interesa escribir para tranquilizar a nadie. Me interesa entender qué nos pasa”. En ese gesto, la escritura aparece como un territorio de exploración, no de certezas.

La charla avanza sin rigidez. No hay inrerrupciones para encorsetar el relato; se acompaña, se repregunta desde la experiencia compartida. Ese clima habilita confesiones poco frecuentes en el circuito mediático: “A veces escribir es meterse en un lugar donde uno no sabe bien qué va a encontrar, y eso da miedo”, admite Sivak.

La llorería como metáfora de época

El título del libro funciona como una imagen poderosa. No se trata del llanto como espectáculo, sino como síntoma. “Vivimos en una época que se burla de la sensibilidad, pero al mismo tiempo la explota”, reflexiona el autor. El llanto, en «La Llorería», no es debilidad: es lenguaje.

En ese punto, la conversación se vuelve más íntima. No hay frases para el recorte fácil. “Lo que me preocupa es cuando las emociones se vacían de sentido y se vuelven mercancía”, señala Sivak, enlazando cultura, política y medios sin necesidad de subrayados.

Periodismo, tiempo y responsabilidad

Con naturalidad, el diálogo deriva hacia el periodismo. Sivak no esquiva la autocrítica: “El problema no es la velocidad, es la falta de contexto”. En tiempos de sobreinformación, propone volver a algo casi revolucionario: pensar antes de publicar.

Luna acompaña desde el conocimiento del oficio, sin impostar neutralidad ni falsa distancia. La entrevista fluye porque no hay necesidad de demostrar nada. “Hoy parece que opinar es más importante que entender”, dice Sivak, y el silencio posterior vale tanto como la frase.

Un libro que no busca agradar

«La Llorería» no pretende ser un libro de moda ni una consigna. Es, más bien, un espacio donde el autor se permite dudar en voz alta. “Si un texto no me incomoda un poco, siento que no sirve”, confiesa.

Esa incomodidad es también la del lector. Y quizá por eso el libro encuentra su fuerza: no ofrece consuelo inmediato, sino preguntas persistentes.

En un ecosistema mediático dominado por fórmulas repetidas, la conversación entre Néstor “Chino” Luna y Martín Sivak recupera algo esencial y cada vez más escaso: el tiempo para pensar. Sin poses. Sin guión rígido. Sin red.

Entrevista completa de el programa «Cuentos Chinos» de Radio Q CQN:

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